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The killing joke

Los comics son como las tetas; se ven bien en la pantalla, pero es mejor tenerlos en las manos.

Stan “The Man” Lee

 

Con Leia Skywalker surcamos esa franja de muerte que es la ruta 22 para tener una cita en la penumbra con una de nuestras historias preferidas. Leí “The Killing Joke”  antes que ella naciera; lo atesoré y  siendo una nenita se lo acerqué y sé por ella misma que la perturbó. Le tenía miedo a esa pesadilla en papel de un Joker homicida pero con un origen humano y cercano, rodeado de freaks psicópatas; y a la gráfica de Bolland en que predomina el negro y sobre todo (lo vi en sus ojos) a la secuencia en que torturan a Gordon. No era su momento de leer a Moore. Percibió la dimensión completa de esa historia siendo más adulta; un proceso que yo mismo he vivido con otras historias.

the killing

Anoche vimos “The Killing Joke” en el cine y es una buena peli pero apenas logra la intensidad de su versión en papel. No nos importó. Les juro que no nos importó porque sabíamos que iba a ser un tanto decepcionante; pero fuimos a celebrar que podíamos ver “The Killing Joke” en el cine en esa única función. Con Leia no renegamos de las pelis con ardillitas que hablan: podemos ver Zootopia cualquier día de la semana o una de Pixar o cualquier Chick Flick que se les ocurra, pero un acontecimiento como “The Killing Joke” casi no tiene espacio en el cine: no es negocio echar un vistazo a la oscuridad del alma. Nos vimos ahí, a sala llena, yo ansiosísimo, rodeado de adolescentes con camperas de cuero o jean y piercings,  peinados raros y gorras horribles mal puestas y todos saben menos que yo de Batman y de todo y me sentí un poco invadido porque así somos los nerds  y los cuarentones. Ya habían empezado los trailers cuando me pidió permiso uno como yo; un treintón pero cerca de los 40; (si, está bien yo soy un cuarentón más cerca de los 50); pero el tipo pasó, pidiendo disculpas, al único asiento que quedaba libre en la sala y entendí que había otro que iba a celebrar como yo. No es que me joda ser el único cuarentón; me alegra que haya otro que largue todo a la mierda un lunes a la noche y se vaya a ver una que nada que ver con su vida. Porque el tipo venía de un laburo formalísimo que le exige vestir traje y gabán oscuro y le quedaba eso maravilloso de largar todo a la pija un lunes a la noche e irse a ver una de Batman. Seguro tiene nenes chiquitos que todavía no pueden leer a Moore y yo la miro a Leia Skywalker que se pelea conmigo porque acabo de comprar una copia nueva de “The Killing Joke” y no se la quiero regalar (la original la regalé a alguien que la valora en uno de los naufragios y Leia me lo reprocha) y yo le digo “ya vivís sola pendejita; construí tu vida, hacéte tu propia colección: comprate tu propia copia o esperá a heredarla.” Y protesta porque está tan acostumbrada a todo esta pendejita y yo estoy tan feliz de que veamos “The Killing joke” que me dan ganas de avisarle al de traje que seguro tiene nenes chicos que tranqui; tranqui negro. Hoy negociaste con la mamá y largaste todo a la mierda y te viniste a ver “The Killing Joke” pero en algún momento, si tenés un poquito de suerte te van disputar tu copia. Mientras, celebremos.

tjk3

 

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Mujer maravilla Fast poem #3

Keep it shining baby

Get your shit together

Solo queda un trecho cortísimo

Y te los comés crudos

El último pique

La milla eterna que se acaba

El túnel sin luz que se derrumba

y vos saliendo al sol

Get all those motherfuckers

Matálos a todos

y si tienen alma

que dios se apiade de ellos.

Keep it shining baby

Gun`s barrels are hot

pero seguí disparando

hasta que no quede ninguno

Just keep it shining…

.

.

.

Breve, sobre Gotham (porque no me da para más)

 

No me da a más a mi, que a veces me meto a escribir sobre cosas que no sé, porque la serie está buenísima y da para mucho. Un amigo prejuicioso descartó a Gotham porque la televisa Fox. Y tiene algo de razón; La Fox involucrada en esto es como si mis abuelos se dedicaran a promover el matrimonio gay.

Con ese pesar “Gotham” es maravillosa. Empezó algo confusa, sí; las buenas ideas al principio lo son (incluso absurdas y Gotham lo habrá sido al principio) pero conserva una coherencia de policial negro que incluye a señores de la mafia y villanos batmánicos en ciernes (el más estridente es el Pinguino). Bruce es un niño con rasgos psicopáticos, luego que sus padres mueran frente a él en crime alley. El héroe del día es el comisionado Gordon (Ben McKenzie): un policía que lucha por mantenerse incólume en la corrupción del Gotham Police Department y a veces apenas lo logra.  Me aqueja prolongarme porque me conmovió a este texto, la perla en bruto del programa. El personaje es un perogrullo pero la perspectiva es novedosa. Alfred J. Penyworth (Interpretado por el maravilloso Sean Pertwee), no es el hombre mayor cuyo sarcasmo e ironía rodea los días del hombre murciélago mientras pule los batarangs. Es un hombre joven pero experimentado, devenido en dictador benévolo; educando a través del ejemplo didáctico pero también del castigo físico. Es difícil no amarlo.

Alfred promueve al joven Bruce a la experimentación del coraje; Al regodeo en las hosquedades de la venganza y a la búsqueda final de justicia. Es el primero que lo prepara para pelear, pero también para ser un táctico. Es por momentos confuso; una mezcla de señor Myagi y R`as al Ghul didáctico y perverso. Puede que el personaje en sí esté todavía en formación y los creativos no encuentren el sendero por el que llevarlo. No lamento ser testigo de  esa búsqueda.

Ayer vi a Alfred animar a Bruce a deformarle la cara a trompadas de su compañero de escuela luego que  este se burlara de su madre fallecida. Si no lo hace será castigado. Cuando lo hace, salvajemente y apenas con compasión, Alfred lo compensa permitiéndole comer pizza en la cena. “Una elección maravillosa”; le dice mientras le limpia la sangre del forrito que quedó en el suelo llorando. Les dije; es un poco confuso; pero también un concepto complejamente seductor. Un giro a la perversión de menores en justicieros oscuros que explica con fluidez la rigidez que Batman tiene con sus pupilos. Vean Gotham.

barmur

La próxima escribo algo de Flash que también está buenísimo.

 

Quiero ser un robot de cometas (Un cuentito de amor)

Si no amás a alguien  que te dice “Quiero ser un robot de cometas”, sos un imbécil que no entiende nada y lo hacés por las razones equivocadas; tipo para tener hijos y formar una familia. Eso es una pequeña empresa y no digo que esté mal. Pero es otra cosa que apenas se parece al amor.

 

nata

“Quiero que estés siempre en mi vida”, tambien me dijo. En esa frase, la mayoría entenderá una condena. A mi me sonó liberador, porque no  hablaba de pareja, ni de matrimonio ni ninguna perversión similar. Hablaba de dos personas que se entienden. Que se dan cosas sin pedir nada a cambio. Que intuyen que podrían cruzar un desierto de tiempo solo para volver a verse (y disculpen tan cursi cliché). Nos unen pasiones, desuniones, cierta percepción cínica del mundo y un árbol de damascos en la niñez, que nos era todo.

Encontrar a Nur fue repentino, tormentoso y mejor que nada, fugaz y clandestino. Amor de verdad, que dura una milisegundo cósmico.

Nur es maravillosa. En serio. Bellísima, aguda, elegante, divertida, versátil y divertidísima cuando hace el amor. Hay que amarla y atreverse a morir un poco. Lo sé porque la amé y al calcular la posibilidad de que destruyera mi corazón y mi alma, no me importó. Me arrojé a esa aventura con el corazón sincero y vulnerable.

volar

 

La soledad me es una condición intrínseca: “Vos tenés tu mantra de Lobo Solitario”, me dijo el Capitán; “pero que eso no interfiera en tus decisiones”. Algo de razón tiene. Pero  It`s a win-win situation: cualquier decisión que tome es la correcta; y si fueran las dos incorrectas no importa. Un segundo con Nur vale una eternidad de condena. Eso es amor, manga de chimpancés.

Puede que haya tenido 5 ó 6 cuando trepé el Damasco de la casa de mi abuela por primera vez y me sentí un puto héroe. Superman en su fortaleza de la soledad; Así fue besar a Nur por primera vez. Sentí que podía salvar al mundo; que podía matar un dragón con el revés de la mano y decapitarlo con mi sable de luz. Sentí que podía acabar con el hambre en el mundo; y con las injusticias y con los incendios forestales y con la caza de ballenas. Sentí que podía ser un hombre mejor. Yo, como el Damasco de su niñez; era su “secret hideout”. Nur refugia en mí ciertas fobias. Para eso estamos los héroes también. Somos un refugio.

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La conocí en el `14. En el `17 se casó con un abogado aficionado a la cocaína y los travestis pero socialmente correcto que la llevaba a destinos all inclusive. Yo, por esa época perseveraba en labores altruistas y visiblemente inútiles. Esas distracciones sólo acentuaron nuestro amor. En el `18 sobrevivimos un incidente en un reducto de Hue, que involucró a dos asaltantes vietnamitas que acabaron, uno con los huevos rotos y otro con la nariz quebrada y semiasfixiado. Nur tiene hermanos mayores y la predisposición al coraje físico de un sindicalista. Opuso su metro setenta y tres al metro cincuenta y ocho de los vietnamitas como un rayo en un día claro. Dios mio… ¿! como no amarla !? En serio; que clase de imbécil se creen que soy?

 

En el `19 nos encontramos en Copenaghe; En el 20 en Nueva York; En el `21 en Buenos Aires.

En el 22 se había divorciado por razones oscuras y desconsoladoras. Pude conocer a sus hijos y la amé más; porque vi ese rol tan íntimo y tan sanguíneo que me era vedado. Me mantuve más cerca, sin abrumarla. Varios nuevos hombres intentaron llevarla a una nueva empresa matrimonial que era como que Manaos le ofreciera asistencia comercial a Apple. Yo le ofrecía otra cosa: libros tontos, un sexo divertidísimo que incluía violencia contenida y una ternura sin límites; y hamburguesas en la cama. Ya les dije: un refugio. Un héroe solitario al rescate.

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En el `47. Nos vimos en París. Ya éramos grandes, y nuestros hijos, mujeres y hombres. Nos amábamos serenamente y me lo dijo:”Querés viajar al espacio conmigo?!”. ¿Cuanto creen que pudo  importarme la posibilidad de dejar todo ?(que era nada);  Le dije que sí, sin hacer preguntas. Eso es amor.

En el 48 nos unimos a un programa espacial complejamente polémico. Un neurólogo noruego logró aislar la conciencia, algunos dicen el alma, y transferirla a un sistema de memoria. En esa empresa nos unimos Nur y yo y ahora somos robots de cometas. En este momento que les cuentos nuestra historia, que es mínima, limpio de polvo cósmico sus paneles solares, para que se carguen sin problemas. Ella hace lo mismo con los míos. Cabalgando el cometa Korens 3018 en el que aterrizamos ubicado en el perímetro exterior del sistema solar (esta es una empresa pionera) somos testigos del tiempo y del nacimiento del universo que es ahora y siempre. En algún momento me dijo “gracias por estar en mi vida”; “gracias hacen los monos, pendeja”, le dije y pude ver su sonrisa desafiante detrás del metal que era más mi recuerdo. Mírenme: yo, que pensaba que el amor es un instante fugaz.

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Los hombres y los barcos.

Habrá hombres a los que un barco encallado los haga sentir una melancolía lúgubre y densa como el musgo; y habrá hombres que ven el barco y se ven con una amoladora feroz arrancando verde del metal, escupiendo verde que les cae en la boca, oliendo los percebes muertos; maldiciendo la idea y esperando una pleamar; conquistando orillas y alimentándose de peces monstruosos; amando mujeres salvajes y odiando un motor que los deja a la deriva; maldiciendo el naufragio que es al final una forma de la nostalgia.Y ninguno de esos hombres sabrá al final que están unidos en una nostalgia llena de monstruos, de mujeres salvajes y maldiciones.

Deck reflections
Foto del violentísimo Hombre de acción, Mariano Srur. http://marianosrur.com.ar/en-el-mar-parte-v-barcos-abandonados/