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No soy yo.

Dear Josephine

Ahora que todo está perdido  tengo que contarte sobre las cucarachas y las ratas. Todo venía de vos; salían de tus pesadillas a través de tus ojos cerrados durante la noche. Yo las combatía porque te amaba y en la mañana las cucarachas mutiladas y los pedazos sangrantes de las ratas; alguna de ellas aún vivas, recordarás; eran vergonzantes. Ahora que te mudaste, (porque odiabas mi casa por tus ratas y por tus cucarachas), las pesadillas te van a perseguir con el mismo horror y un desasosiego más profundo. 

Espero que esta carta aclare el muy probable desconcierto.

 

Besos,

Mike

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Sueño

 

Cuando era chico tenía una batata que se llamaba Flora. Yo le decía Genia, porque entendía todo. Se la pasaba acostada y cada vez que te miraba, tenía unos ojos acuosos y plácidos, te miraba con cara de realizada, cara de yo no tengo que ir a la escuela y nunca voy a hacer todo lo que tengas que hacer y todavía ni te imaginás, cuando termines la escuela. Yo la envidiaba pero la llenaba de mimos a la gorda, cada vez que la veía: la agarraba despatarrada en cualquier tramo de la estufa al patio y le acariciaba despacio la parte de abajo de la panza, rosada y tibia, y ella movía la cola lento, me tocaba apenas la rodilla. La panzotota no la tuvo siempre, le quedó de la vez que perdió el embarazo. Yo pensaba que le habían quedado adentro, en serio, porque quedó hecha una batata al plomo con panceta y queso crema, y por esa época más o menos yo era rubio y me teñí de negro, y después de eso ya fui castaño. Me pasaban seguido este tipo de magias.

oso

En el sueño yo tenía frío como ahora y la gorda estaba acostada en mi cama. Nos abrazábamos, me envolvía con sus patitas de Tiranosaurio Rex y una oreja de elefante me cubría un hombro. Yo le masajeaba una parte de atrás de la oreja que le hacía cerrar los ojos un segundo, dos, y me lamía, era nuestra caricia secreta. Entonces de tanto silencio sentí una incomodidad leve, sentí que tenía que decir o reafirmar algo, pero al mover la boca las palabras no me salieron, me faltaba volumen. La miré asustado, pero ella estaba con su cara de siempre: ya sabía que la quería, sabía que quería morderle cariñosamente la piel que le sobraba por todos lados y más abrazarla y más morderla, y se me abatató en el hombro y me respiró despacio, calentito, con esto me alcanza. Me acurruqué con ella pensando que quizás siempre podía hablarme la muy atorrante, pero elegía no hacerlo, y ahí nomás se quedó dormida, entendiendo todo, roncando un poquito.

 

Lucas Giayetto

Nos veamo, nos besemo

 

 

No sé para qué tengo esta esperanza,

Te juro

Pero nos veamo, nos besemo

Total…

Yo sé que estás huyendo de todo

 y está bien…

Pero nos veamo, nos besemo. Y listo.

Yo sé que conmigo un poco te olvidás

de que  tu vida no tiene sentido,

que las mañanas son un calvario

de entender que nada es tuyo

y que todo se te va…

Así que el plan es ese

Nos veamo, nos besemo.

Te juro,

yo entiendo tu drama-queen connection

Ok…

Pero nos veamo, nos besemo

porque conmigo te reís

porque soy un pavote

Y porque estoy para eso.

No pretendo otra cosa

que hacerte reír

y que nos veamo y nos besemo

Así que dejá el drama-queen bullshit afuera

en serio, acá no.

Dale, nos veamo

Y dejá que yo sea lo alucinante que soy:

Yo te bailo mientras cocino

y te canto medio a los gritos una de Donna Summer

y te cuento una de John Wayne que vi hace poco

y te llevo de las puntas de los dedos al sillón

y nos besemo.

rocket99

La mirada de los mil metros

 

 

Cuando era casi un nene

O casi un joven

Leí que los hombres que combaten

adquieren la mirada de los mil metros.

…cien guerras pelearía,

para llegar con los ojos a vos.

Para cubrir la distancia horrible

que no me deja ver tu huella en una playa

Ni tus manos en una taza de café

o tus labios en un pedazo de chocolate

Cargaría mil veces contra las baterías

Contra los kilómetros que nos separan

Pero no hay guerras suficientes

Estás a mil kilómetros

Me queda saber que de una forma triste estás en mi vida

Me queda imaginar todos los libros que podríamos compartir en silencio

Las películas que vería con una mano en tu estómago

y la otra adormecida bajo tu cuello

Sé que habría helados al atardecer

Y  que tendría tus pies en mi regazo

envueltos en medias gruesas y una frazada

en el invierno que no queremos que termine.

Estás a mil kilómetros

Y no está tan mal

Porque al menos estás en mi vida

De una forma lenta y dulce

que no se va a terminar nunca.

Estás lejos,

Ok…

Pero estás

Porque viste que están eso que están

pero es como si estuvieran en Marte.

Por eso te quiero a vos

Porque siento que puedo decir

“Scotty… beam up”

Y encontrarme con vos para tomar un café enorme

Para charlar mirando el sol en el otoño

la luna en el verano

Y la lluvia en el invierno.

Porque estás lejos

Pero estás.

 

Abril- I´m Batman

 

 

“Una peli es primero entretenimiento y ese lenguaje  exige imprecisiones”

batsg

Seinfeld dice con gloria absoluta  que para los hombres ser un superhéroe no es una fantasía sino una opción. Deliberamos con esa idea seriamente y eso exige imprecisiones en la verdad.

Con Pao nos conocemos poco pero hace mucho y tenemos esas amistades de lejos a través del chat; cuando vivíamos en la misma ciudad la relación tenía el mismo ritmo: ella me cuenta cosas de su vida y yo opino descaradamente. Un día me chusmea de un chico que conocía hacía un mes y que le hablaba de convivir. Yo, con naturalidad le dije “Huí de ahí Pao; si al mes de conocernos a mí me dicen eso, me mudo de planeta”. Pao puso “jajajajajajaja” en el chat, pero se lo tomó en serio. Preguntó y averiguó y el individuo había salido con la amiga de una conocida. De ese trance la chica  estaba todavía en terapia porque se trataba de uno de esos que se ponen violentos; “Te seducen, te envuelven y cuando te querés dar cuenta estás con un psicópata que te revisa el teléfono y si no lo dejás te agarra del cuello”, me dijo Paola. “Me debés zafar de una heavy, nena”; le dije yo a la vez que me imaginaba que atravesaba una ventana con un traje negro y una capa aún más negra y en un solo movimiento hundía el diafragma quebrándole siete costillas al hijo de puta  que tiene a mi amiga amordazada y atada a una silla y lo finalizaba con otra patada que le quiebra la mandíbula y hace que se trague un pedazo de lengua. Pero no… soy como un Batman, pero eficientísimo. Un Batman que leyó a Sun Tzu y se toma en serio esto de “vencer al enemigo antes de enfrentarlo”. Léanlo, manga de simios.

El entretenimiento exige un Batman menos preciso que yo.

 

Es abril y no sé nada de Bárbara hace meses. Me llegan algunas fotos de su matrimonio lejano y felicísimo y nada más. Le quiero contar que soy Batman y que salvé a una amiga. Le quiero contar que yo tenía razón: que Ben Affleck es un Batman maravilloso, aunque no tanto como yo ( la quiero escuchar reírse y burlarse de eso) y le quiero contar que desde que se fue estoy más solo que Batman y más malvado.


Alicia me ve pasar y tiene la compasión de no decirme nada pero sin mirarme pone cara de “Jodete por pelotudo” y yo la miro como diciendo “Sé en qué estás pensando, lesbiana hija de puta” y así pasamos los días.

Tengo que hacer desparasitar a Audrey Herpburn y pedir un turno para esterilizarla. Voy a lo de la veterinaria linda, caminando con cierta alegría en el corazón. Me hago viejo y me pongo ridiculísimo. Llevo a Audrey Herpburn con una sola mano; todavía es cachorra y le sostengo el pecho pasando el antebrazo por debajo de su cuerpo y contra el mío. Audrey Herpburn aprovecha y me muerde el maxilar inferior. Cuando llego me atiende ella que se llama Florencia pero en este preciso momento no me acuerdo el nombre y me da vergüenza preguntarle. Así que le digo: _ Hola Doc!

_  Hola Salvador; hola Audrey Herpburn _ Me cagó, se acuerda mi nombre. No es que yo no sea olvidable; se acuerda de Audrey Herpburn.

chica y gato

_ Bien: necesitamos desparasitarnos y un turno para esterilización.

_ A Audrey Herpburn la operamos el lunes que viene si te parece bien; A vos te diría que lo pienses; puede que extrañes tus testículos… Y con ese cross de izquierda un poco me enamoró.

_ Listo, lo voy a pensar. Yo te aviso.

_ ¿Te enamoraste, no?

_  Sep… obvio, mirá lo que es. Es perfecta. Pero ella me desprecia; activamente.

_ jajajajaj  que tonto sos. Seguro te ama. _ Tonto me dice. Cortala nena.

_ Bueno te la traigo el lunes entonces; ahí me decís a qué hora la vengo a buscar.

_ No te preocupes por eso. Nosotros te la acercamos en la camioneta. Yo te la llevo; dejame tu dirección y listo.

_ Tomá mi tarjeta. _  se la extiendo y la mira con curiosidad. Me la diseñó un amigo y está buena.

_ Te llamo antes, ¿te parece?_ Esto se parece una cita y todavía no recuerdo su nombre.

_ Dale.

 

Esa noche en box le conté al Schütze lo de la veterinaria y me contestó: _ Florencia se llama, pelotudo…

_ Ahja, ¿y como te acordás?

_ Porque una cordobesa que se llame Florencia enciende mis ratones agónicos.

_ Clarísmo. Salimos y vamos a comer a casa, ¿Ok?_ le digo al Schütze y  en el mismo instante pasaba La Trenchis, una de las chicas que entrena con nosotros y dice “¿a donde vamos a comer?”_ El Shütze me miró y le entendí todo: me lo dijo con la mirada de vidrios rotos que pone cuando algo lo conmueve negativamente _ “decile que no nos juntamos con chicas que bailan cumbia; decíselo forro. Después le das y te querés matar y me rompes las bolas a mí, que tengo la vida sexual de un iceberg; decile que no porque armo un quilombo. Decile que es una juntada de hombres; que se va a aburrir “. _  como si lo escuchara; el Shütze, es un terrorista de la intuición. Lo miro y bosquejo una respuesta para La Trenchis desbordada en amabilidad para eufemizar el rechazo y  me interrumpe desde atrás: _ no, no… mirá me acordé que no puedo ir; júntensé ustedes, con la mejor (decile que te cocine algo; es bueno cocinando…)_ Le dice el Shütze a La Trenchis que se ríe.  Mientras nos desvendamos le pregunto _ ¿Qué onda?

_ Nada boludo; tengo algo que hacer…

_ Sos un forro, te invito y me dejás colgado.

_ Chupala boludo; andate con La Trenchis.

_ Me voy a ir solo.

_ ¿Porqué boludo? No me hagas esto. Dale a La Trenchis; mirá lo que es. Lástima que le gusta la cumbia… pero mirá lo que es.

_ Nah; dejame que estoy tranqui.

_ ¿Estamos pajeros con Bárbara todavía?

_ Nah… solo tengo ganas de estar tranqui. Me acuesto con un libro, sino es mucha movida.

_ ¿Conmigo no era movida?.

_ Con vos es como tener una juntada conmigo mismo Shütze.

_ Si yo no fuera yo, le re daría a La Trenchis.

_  Ya sé, pero tengo ganas de estar tranqui.

 

Paso un fin de semana solitario eludiendo cualquier compromiso social: llueve, hace frío y está para hacer nada de nada. Veo “No country for Old Men” y “Winter soldier”; dos películas opuestas y maravillosas.  Con ese antecedente el  lunes llego con Audrey Herpburn a lo de Florencia y le digo: _ “Hola Florencia!”

_ Hola Salvador; te acordaste mi nombre, pavote. _ obvio se dió cuenta.

_ Me lo recordó un amigo, pero es válido porque me hace de back up frecuentemente.

_ Sos una persona horrible, lo sabés ¿no?

_ Florencia… _ la miro  como diciéndole que soy un hombre con kilómetros.

_ Ahora tenés que invitarme a cenar.

_ Ahja… bueno. ¿Cuando?

_ ¿Miércoles te parece? Me gustan las pastas.

_ Me parece. Pastas; ok…

_ Igual hoy me llevás a Audrey Herpburn

_ Te la lleva Alejandro que se encarga de eso.

_ Ah ok; pensé que me habías dicho que ibas vos.

_ Sí pero iba yo para ver si lograba que me invites a cenar; pero ya está. Así que va Ale. Nos vemos el miércoles. _ Me da un beso en la comisura la muy bestia. Pará un poco nena.

 

_ Es casada o algo por el estilo _ dice el Shütze mientras se debate con una porción de una con panceta, roquefort y ajíes.

_ ¿Porqué te parece que es casada?_ y me refugio en un trago largo de cerveza porque me estoy poniendo incómodo.

_ My friend; vos no sos un tipo lindo; supongamos que sos un tipo raro…

_ Ligeramente excéntrico.

_ Seh; “ligeramente” ponele; pero nos sos un tipo lindo.

_ Aflojá que ando corto de autoestima.

_ Bueno, la forma en que esta piba te encaró es de una mina que no tiene tiempo; o que no tiene paciencia,

_ Le voy a preguntar. No se me ocurrió preguntar nada al respecto.

_ Preguntale. ¿No la buscaste en FB?

_  Tiene todas las fotos protegidas si no sos amigo. No da otra vez con una casada.

_  Se autoinvitó a cenar y  no te agregó… Algo pasa. No, no da. Ni un poquito. Agregala a ver qué onda.

_ Nah.

 

Llegó el miércoles y no tuve huevos para preguntarle a Florencia por whatsapp si es casada o no. Soy muchos hombres y uno de ellos es un cobarde.

_ “Estoy llegando!”_ me llega por whatsapp._ Yo estoy concentrado en un carré de cerdo que hace mucho que no hago pero me dieron ganas y le meto, total…

El siguiente whatsapp me dice que está afuera; estoy teniendo deja vú´s de felicidad. Hace mucho que no cocino para nadie; me recuerda a cuando volví a vivir solo y recuperé un montón de felicidades que tenía archivadas. Bueno… me estoy reencontrando con esto de cocinar para alguien que te gusta. “Por favor que no sea casada; que no esté loca; ¡por favor que no quiera casarse a la semana de conocernos!”

_ Hola Flor: Sacame una duda, ¿sos casada?

_ Cómo se te ocurre pelotudo.

_ El shütze dice que tu actitud es de una mujer casada.

_ ¿Quién es el Shütze? ¿Y qué sería una actitud de mujer casada?

_ Mi amigo paranóico. Mmmm algo así como que no tenés tiempo para perder, entonces tomás la iniciativa en forma activa.

_ Ahja… y decime vos y el pelotudo de tu amigo simplemente no pueden deducir que me gustás y listo?

_ El Shütze dice que no soy un tipo lindo como para que una mina como vos me tire los perros de esa forma.

_ Ahja…

_ …seh, que se yo.

_ Entendés que no vas coger por pelotudo, no? Y no, no sos lindo.

_ Sep… Seh, ya sé.

_ O sea; vas a tener que remar cosita.

Mi cara está detrás de mis manos; a veces el Shütze la caga y más la cago yo por darle bola.

_ Por otro lado me tranquiliza que no salgas con chicas casadas.

_ Ya me quemé en ese fuego.

_ Me imagino. Jodete. ¿Qué hiciste de comer?

_ Carré de cerdo con puré de manzanas. También hay una ensalada de rúcula con cherrys y portobellos salteados.

_ Bueno, no hiciste pastas, pero estoy impresionada. Por ahí cogemos y todo…

_ Nah, no me lo merezco de verdad.

_ No, posta que no.

_ Te gusta leer…_ mira y recorre con los ojos la biblioteca.

_ Si, claro.

_ Yo no leo mucho.

_ Ahja.

_ Por ahí algo de Coelho.

_ … ahja. Sabés que no vamos a coger, ¿no?_ se lo digo un poco en joda, para retrucar, pero no sé.

_ ¿Ah no? ¿Y se puede saber porqué lo decidiste? Mirá lo buena que estoy, dejate de joder.

_ Si, estás re re buena._ la miro como un oso miraría una costillar de alce.

_ Y te caigo bien, lo sé

_ Sí, sos una mina piola pero lees a Coelho boluda. 

_ Dahhhhh, dejate de joder profesor. ¿Vos sabés curar animales?

_ Nop…

_ ¡Yo sí!  Y yo no te margino porque no sabés operar un ano en prolapso.

_ Buen punto. Pero ponele que yo fuera un tipo que anda pateando gatitos y cachorritos por la calle; no querrías saber nada conmigo.

_  Nadie querría saber nada con vos.

_ Bueno… en términos de literatura, leer a Coelho es análogo a patear cachorritos.

_ ¿Quien dice eso?

_ Está en la biblia:  los salmos según San Benito.

_ Benito Cámela.

_ Ese…

_ Vamos a coger  mientras te recito párrafos seleccionados de “A orillas del río de piedra me senté y lloré”.

_ Una vez leí una versión en portugués de “I bury my heart at wounded knee” y el título traducido se parecía mucho al de Coelho; algo como “Enterrem meu Coração na Curva do Rio” y no pude evitar pensar que el puto sacó de ahí el concepto, porque ese hijo de puta chorea todo.

_ Sos un exagerado. Al final de la noche te va a importar un carajo Coelho porque pienso hacer que te emborraches _  dice mientras abre con habilidad una botella de vino tinto que trajo.

_ Es un buen plan.

helado

Al día siguiente, tipo 5 camino a la oficina y lo encuentro al Shütze; está sentado solo en la heladería con uno de chocolate casi terminado, vestido con ropa de gimnasia y se lo ve relajadísimo y sudado.

_ ¿Shütze, que hacés acá?

_ Que te calienta boludo. Tomo un helado. ¿Que parece?

_ Me refiero a qué hacés acá, solo, “playing it cool”…

_ Estoy esperando que abra musimundo. Necesito un HDMI.

_ Ahja. Che, la veterinaria no es casada _  me siento con él mientras considero tomarme un helado.

_ Ahhh ¡Florencia! ¿fue a tu casa? ¿Qué onda? ¿ Es piola?

_ Seh. Medio bestia: lee a Coelho y no entiende que me gusten las películas de superhéroes.

_ Ah boludo un horror: tachala, eliminala; no podemos dejar entrar a nuestra vida a alguien así aunque esté absolutamente recontrabuena y encima te dice cosas lindas con acento cordobés. Nooooo; inadmisible _ al Shütze le encanta esta parte de nuestra relación en que me hace notar que soy un fóbico ridículo _ escuchame una cosa pelotudo, ¿la mina es linda?

_ Muy.

_ ¿Es piola?

_ Re.

_ ¿Comparten valores que son importantes?

_ Seh…

_ Entonces no hinchés los huevos. Relajate y disfrutá de conocerla.

_ No hicimos nada anoche.

_ Ahja… ¿qué onda?

_ Nada, charlamos mucho y en un momento estábamos borrachos. Arrancamos así con besos super lindos y nos quedamos dormidos charlando y besándonos y amanecimos vestidos tapados con el cubrecama.

_ Juahhhhhhhh _ el Shütze se ríe como una explosión y yo no entiendo como no le da vergüenza. Bah, si entiendo; no le da vergüenza porque me da vergüenza a mí. Lo hace para avergonzarme. _ Te das cuenta que estás de novio, ¿no?

_ Boludo no cogimos.

_ No, por eso. Eso de amanecer abrazados vestidos es re de novio.

_ No seas pajero, apenas la conozco.

_ Si, está bien, pero entendé que eso que hicieron es como una especificación de novios. Hay una línea que uno pasa en la cual empezás a “salir con alguien”. Vos no pasaste esa línea porque todavía no hay una dinámica de pareja entre ustedes, ok… (fjjate que dije “todavía”) pero hay puntos que corresponden a estar de novios, “salir con alguien, si querés” y dormir abrazados y  vestidos es uno.

_ No sé porqué te estoy escuchando porque te recuerdo que con lo de que Florencia estaba casada le escapaste mal. Nada que ver.

_ ¿Le preguntaste si estuvo en pareja?

_ No…

_ Preguntale.

_ Chau Shütze, me voy a la pija.

_ Preguntale pelotudo.

_ Andá a cagar.  Te veo después.

_ Chau puto.

_  Shütze

_ Que?

_ ¿Te parece que lo estamos haciendo más o menos bien?

_ ¿Que cosa?

_ La vida. Vivir.

_ No, claro que no.

_ …

_  Es una montaña rusa y lo único que hacemos es agarrarnos más fuerte en las curvas y gritar mucho en las caídas. Pero al menos no es un carrito de supermercado.

_ Sep. El otro día vi otra vez Blade Runner.

_ Yo también la vi hace poco otra vez.

_ Hay una escena chiquita y perfecta cuando Rachel y Deckard vuelven de matar a los dos replicantes.

_ ¿La sangre en el trago de sake?_

_ Esa._

_ Seh, ¿que tiene?

_ Nada, la tengo dando vueltas en la cabeza.

_ Porque la vida te cagó a palos y todo lo que probás tiene el gusto de tu sangre.

_ Jah; Que boludo sos Shütze. ¿No se te ocurre nada más cursie?

_ Me voy a comprar el cable.

_ Yo voy a tomar un helado.

_ Pedilo, ya está pago.

_ ¿…?

_ Pasás todos los días a esta hora por acá, nabo. Chau.

_ Hacés esto para probar tu grossitud?

_ Chau.

 

Mayo.

“. . . Parece que el amor es algo que debe ser justificado, lo cual es rarísimo, porque a nadie ocurre justificar el mar, o una puesta de sol, o una montaña; no necesitan ser justificados”.

-Jorge Luis Borges

 

_Hola pendeja_

_ Hola imbécil._ Florencia está enojada, y tiene razón.

_ Solo llamo para pedirte disculpas _

_ Ahja… y qué onda? Digo, desaparecer así, me parece que no daba.

_ Nah claro que no. Estuve con cosas y no quería llamarte para hacer nada. Cuando me di cuenta había pasado un tiempo vergonzoso, hasta este momento en que lo único que me queda decirte es que sí, soy un tarado por no llamarte y que  que sos una mina copada; que el tarado acá soy yo.

_ ¿En serio? ¿No me digas? Que bueno que lo aclares porque ese punto me tenía desconcertada.

_ Disculpá, no soy bueno en esto.

_ En qué? En desaparecer?

_ Nah, eso lo tengo clarísimo. Volver a aparecer es el tema.

_ Sos muy tarado Salvador. Sos un tipo copado y hacés esta pelotudez; y peor, te perdés de coger conmigo.

_ No me lo perdono.

_ Boludo sabés que roncás, no?

_ Sep. Vos también.

_ Callate; yo soy perfecta. Decime por favor que no dejaste de llamarme porque leí a Coelho.

_ Nahhhh

_ Y porqué?

_ No sé. Solo estaba en mis cosas. ¿Viste Blade runner?

_ No, ¿a qué viene esa pregunta?

_ … el clásico de ciencia ficción de Ridley Scott, con Harrison Ford y Rutger Hauer; ¿No?

_ No, no lo ví.

_ Nada, olvidate.  ¿Si te invito a tomar un café empezaría a resarcirme?

_ Apenas.

_ Nos encontramos donde a vos te guste?

_ Nop, te paso a buscar por tu casa para asegurarme que aparezcas.

_ Dale.

 

Es un otoño hostil y hoy apareció un sol tímido después de 20 días de lluvia. No puede entibiar el aire pero da esa sensación que solo puede dar el sol a las 3 de la tarde en un otoño hijo de puta. Florencia se toma una café grande y  yo un capuccino después de que me asaltó salvajemente en mi casa. Los dos estamos sentados mirando al sol sin decir nada y usamos la tercer silla para apoyar los pies. Hay una sensación de alivio en el aire; el alivio que sentís cuando conocés a alguien y te preguntás mil veces si vas a tener química para garchar o no. Hoy no necesito mucho más que eso. Florencia me echa una mirada mínima, como diciendo “yo tampoco”.

tacitas

 

 

 

2016

Febrero

box

Me siento gordo.

Y estoy gordo. Hace un año estaba maravilloso y ahora estoy gordo. En algún momento la vida se complicó y Box se convirtió en una cosa eventual antes que una disciplina. Si no hubiese aflojado, hoy sería aún más maravilloso; pero Igual tengo que cuidar el caudal de grossitud con que ilumino al mundo. Como sea, no tengo que dejar Box porque dejar Box me caga la cabeza y con la cabeza cagada como más y como mal. Como con la ansiedad de quienes no pueden controlar ni el presente ni el futuro y cuando estoy mal no escribo y no escribir me pone peor. Cuando salgo de Box siento que puedo lograr todo y tiene que ver con que entreno con un grupo de pendejos que pueden ser mis hijos. De hecho, Leia Skywalker y la Fesca eran parte de esa heterogeneidad de boxeadores, chicas malas y ex convictos buscando una salida. Con el Fantástico nos mirábamos mientras trotábamos en el frío de la tarde y nos preguntábamos, medio en joda, medio en serio “Para qué era que hacíamos esto?” y él me contestaba “huevos podridos y la salvación de la humanidad”. El Fantástico dejó el gym y eso no ayudó en mi disciplina y el forro no quiere volver. Es un hombre tormentoso y lo gobiernan sentimientos repentinos y devastadores. Ahora corremos de vez en cuando, pero no viene al gimnasio. Tener una buena pareja de gimnasio es como tener una buena pareja para coger; infrecuente y maravilloso. Con el Fantástico hacíamos abdominales sobre un neumático viejo, equilibrándonos; series de 30, ponele; y nos mirábamos y uno decía “cinco más” y el otro contestaba, “Vamos…” y le metíamos cinco más como si nada. Y en los días en que hacía ese frío del orto y daban ganas de quedarse en casa y uno de los dos aflojaba, el otro decía, “dale boludo vamos que sino con quien hago abdominales?”

Pero el Fantástico dejó y yo tuve una crisis en que iba poco a Box y le daba prioridad a cosas que no deberían tener prioridad y me puse más triste y más gordo. Ahora en Febrero, de a poco empecé box y fue maravilloso; pero no lo tengo al Fantástico. Ahora está OnePunchMan que es como un coach que tengo pero es tan joven y tan poderoso que si intento seguirlo me pasan cosas humillantes como lesionarme un aductor o algún otro músculo que me odia por ser tan viejo.

danza

Ahora empecé ritmos latinos. Me llevó una amiga que cree que puedo bailar y con quien mantengo una amistad serena de mensajitos de whatsapp. Si, ritmos latinos. No hay uno solo de mis amigos que no me trate de trolo y yo en mi grossitud, persisto. Y ojo que si querés bailar bien, tenés que ponerte en contacto con tu lado femenino. No lo hacemos nunca y está mal. Los tipos estamos tan poco acostumbrados a no aflojar que al final nos rompemos y hacemos pelotudeces. Los más afortunados se cagan la vida teniendo bebés después de los ´40 con una pendeja que conocieron en un lugar desastroso. Sé de uno que abandonó a media docena de hijos y se casó con una negra dominicana, lo que parece un buen plan pero es más bien un naufragio y una película con Francella.  A los que peor les va terminan con ansiolíticos o antidepresivos, en el límite de la locura como mi tío, que no aflojó nunca ni un centímetro y yo no sé si se volvió loco por eso o si no aflojó porque estaba loco.

Y miro para los costados cada vez que veo a los tipos que no podemos aflojar porque tengo una colección momentos durísimos en mi vida en los que no aflojé ni un centímetro. Pero aparece mi amiga que me salva y me dice: “Vamos a ritmos latinos” y como sólo le digo que no a la ensalada de apio,  le digo que sí a mi amiga. Me veo esforzándome por ser un poco más femenino frente al espejo, más descontracturado. Una de las chicas me dice: “disfrutalo” y tiene razón, porque me frustro cuando me equivoco. “Disfrutalo”, me dice. Me miro al espejo y me causo gracia, pero también lo disfruto a horrores. Transpiro como el animal que soy mientras suena una versión remixada de mambo nº5. Las chicas se ríen y hacen bien. Me equivoco y me canso y no me importa nada. Me anoto para el resto del año. Secretamente espero haber encontrado la forma de no romperme.

 

Marzo 

Descreo de  cualquier posibilidad de que un evento astronómico pueda influenciarme. Es una decisión política. Alicia cree, por ejemplo, que el eclipse de mañana la afecta y me afecta, aunque yo no lo acepte. Le doy abracitos para contenerla, boludeando y un poco en serio, porque se siente medio bajón de verdad y contra eso no puedo hacer nada más que contenerla un poco y hacerle algún mimo como decirle que está linda y que me gusta el color del esmalte de uñas (que es verdad, me gusta). Ella sigue trabajando y sonríe. No sé si funcione, pero siento como que estoy peleando contra el universo and it feels fucking good. Sep… sobre todo porque estoy en un momento de soledad monástica, de esos contra los que no se puede hacer nada. Cualquier intento por modificar ese status desemboca en desastre.

eclipse

Ejemplo: conozco a la Valkyria desde mitad del año pasado. Es bellísima y rara y cierta condición hace que nunca haya sido objeto de deseo para mí. Quizás es su necesidad de que la note diciéndome cosas lindas como que me quiere y que soy lindo. Sí, ya sé que todo eso es una luz roja. I know. Pero es esta mierda de la soledad monástica que es como un charco de aceite; negro e imperturbable. Le pasas un cuchillo y queda una huella que se pierde en medio segundo y vuelve a ser negro e imperturbable. La Valkyria fue eso. Un cuchillo que pasás por un charco de aceite. Y en la soledad te subís a cosas que no deberías subirte, porque estás al pedo. El Fallout 4 ya me cagó a palos. Los pendejos me tienen de hijo en el Call of Duty; no encuentro buenas pelis, (veo por vigésimosexta vez, Blade Runner); La lectura es un refugio, pero hay un punto en que sólo acentúa la soledad. Audrey Herpburn me mira como diciendo “estoy podrida de verte acá; comprate una vida muñeco”, los gatos no la caretean ni un poquito.  Entonces aparece la Valkyria con cualquier plan chino y yo me subo como si fuera una gran idea. Me olvido de las luces rojas. Voy en mi tanque por la estepa o el desierto y suena una luz roja en el tablero.  Teeeeet, teeeeeet!!!! No me importa; igual me arrojo al combate. Sé que no puedo ganar, pero igual me arrojo porque llevo meses de tedio y polvo. Así que sí; salgo con la Valkyria; No voy a llegar nada. Va a ser una escaramuza descalabrada para que a mí me quede claro que con ella no puedo. No hay drama, voy igual. Así somos los hombres de acción: vino, libros y munición; que nunca falten. Lo demás viene solo.

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No estoy seguro, pero me parece que por un momento creí que sí podía con la Valkyria, porque soy un pelotudo y  porque estoy en el medio de esta soledad monástica que me hace delirar.  No pude; ni cerca estuve… pero combatí con honor y me retiré entero, que tampoco está tan mal. Huí, en perfecto orden. Cuento las tropas y están todos. Hay heridos; siempre hay. Y la Valkyria se queda por allá, del otro lado de la colina pensando que ganó. Re típico de las diosas.

Pero no estoy taaaaaaaaaaaaan solo. Está Steph. A Steph la conozco desde pendejos cuando salí con una amiga de su hermana más grande. Años después; muchos años después nos encontramos, lejísimos los dos y en algún momento decidimos que había que encontrarse para coger. Desde entonces nos queremos mucho y recurro a ella para que me explique cosas que no entiendo de las mujeres. No es que funcione siempre porque las mujeres son un misterio para sí mismas; pero Steph si entiende a los hombres o al menos me entiende a mí y compartimos criterios en temas como Star Wars o la importancia de la soledad por sobre estar con un pelotudo. Tengo suerte de tener a Steph: es mi apoyo aéreo cercano. Me guió un poco en esto de la Valkyria; no es que lo necesitara porque están las luces rojas, pero está bueno poder hablar del tema con alguien. Steph me dijo: “Huí de ahí Salvador”. Es como la computadora de abordo del tanque. Un GPS con el que querríamos pasar el resto de nuestra vida. Me dijo lo que yo ya sabía, pero me señaló la luz roja en el tablero. “No tenemos munición para esto; no tenemos combustible,  decía la luz roja“;  “Huí Salvador”. Y los junté a todos y huímos y ahora la Valkyria es solo un cuchillo que pasó por un charco de aceite y las tropas están enteras.

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