Archivo de la categoría: Es mi blog y pongo lo que quiero

The “I” on integrity.

“I don’t like ass kissers, flag wavers or team players. I like people who buck the system. Individualists. I often warn people: “Somewhere along the way, someone is going to tell you, ‘There is no “I” in team.’ What you should tell them is, ‘Maybe not. But there is an “I” in independence, individuality and integrity.'” Avoid teams at all cost. Keep your circle small. Never join a group that has a name. If they say, “We’re the So-and-Sos,” take a walk. And if, somehow, you must join, if it’s unavoidable, such as a union or a trade association, go ahead and join. But don’t participate; it will be your death. And if they tell you you’re not a team player, congratulate them on being observant.”

George Carlin.

Karmann ghia.

En un arranque marikondesco me deshice de ropa que no uso; un par de pulloveres de hilo impresentables y dos camisas de buena calidad con cero onda y no sin dolor una remera de Avengers abierta en una axila. Hay otra camisa, a cuadros azules, que no voy a dejar ir. Cuando la compré, la compré por vos; para bailar con vos. Te merecías eso y todo porque te aseguraste de que yo fuera tu pareja y también  te aseguraste de ser la historia de amor más maravillosa de mi vida. Fue un verano que sabíamos que empezaba y terminaba y aunque flasheamos un amor de verdad (eso dijiste vos; “flashee amor” y yo sencillamente estaba enamorado); secretamente sigo enamorado de vos y me permito alegres fantasías que amortiguan ese absurdo. La más reciente me ubica a bordo de un VW Karmann Ghia como el de Brad Pitt en “Once upon a time…”, pero rojo. La clase de auto que según yo debería tener un hombre de verdad.

Escenifico una entrada de costado como la de Kaneda en su moto y no mucho más, suponiendo que eso te impresionaría aunque en realidad sé que  te dejaría mirándome como a un boludo, pero es que el Karmann ghia me impactó y notoriamente no tengo mucha imaginación así que persevero en esa porque te conozco lo suficiente y me conocés lo suficiente como para que nuestra relación supere esa instancia reprobable. Sobre todo porque es sólo una fantasía. Las fantasías anteriores incluían un Jetpack y pistolas láser e incluso dragones, así que podemos entender un avance en términos dramáticos.

En las fotos aparecemos descontrolados de fiesta, yo estoy con la camisa azul y estamos juntos, juntísimos porque hicimos el amor todo el día pero igual estamos viendo la forma de irnos, sin que nadie se dé cuenta porque queremos dormir juntos. Ni loco voy a dejar ir esa camisa. La voy a usar hasta que se deshaga y cuando se deshaga la voy a usar de bandana para salir de desert raider. 

Esta notoria melancolía loser es inaceptable pero también me prueba un poco que el amor existe. El amor desinteresado digo; el que no espera nada, que cabalga una felicidad tenue y despreocupada, como una sonrisa en una tarde de lluvia cuando el café caliente desprende el aroma perfecto; una escena serena y bucólica, pero que en realidad contiene a un karmann ghia de color rojo entrando de costado. 

Escribí

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Escribí.

Escribí.

Escribí.

Escribí para acostumbrarte a los putos teclados nuevos.

Escribí sobre lo que te gusta.

Escribí sobre lo que no te gusta.

Escribí sobre comida.

Escribí sobre sexo.

Escribí sobre sexo sin hablar de sexo.

Escribí sobre sexo hablando de sexo.

Escribí sobre los árboles en un camino solitario.

Escribí sobre un maníaco que mata a un bebé.

Escribí sobre como los hombres son más hombres cuando la muerte los conmueve.

Escribí como las mujeres son mujeres siempre, por motivaciones que a los hombres nos son misteriosas.

Escribí.

Escribí siempre.

Escribí porque es probable que te haga mínimamente feliz.

Escribí porque es enormemente angustiante.

Escribí.

Escribí porque es una de las pocas formas en que todo lo que sabés que por sí solo es terriblemente inútil, se convierta en algo sutilmente útil.

Escribí para concentrar tu esfuerzo: es una de las pocas cosa que te distrae de las distracciones.

Escribí para que las mujeres crean que cogés bien.

Escribí para que los hombres crean que sos un pelotudo a cuerda.

Escribí sobre las cosas que no sabés, para saber más sobre esas cosas.

Escribí sobre cosas que sabés para vanagloriarte sin culpa.

Escribí sobre cosas ridículas.

Escribí sobre cosas divertidas.

Escribí porque te estás muriendo todos los días.

Escribí sobre los muertos.

Escribí sobre los vivos.

Escribí sobre las cosas que te pasan.

Escribí sobre lo que te cuesta expresar.

Escribí sobre la mujer que amás.

Escribí sobre la mujer que amaste.

Escribí sobre las cosas que odiás.

Escribí sobre el dolor.

Escribí sobre como superaste el dolor.

Escribí sobre las mujeres que no amaste.

Escribí la remilconcha de la lora.

Escribí para ser mejor.

Escribí para escribir mejor.

Escribí para demostrarle a los simios que sos mejor.

Escribí para demostrarte a vos mismo que sos mejor.

Escribí para sanarte.

Escribí para que un día se acaben los libros de autoayuda.

Escribí con descaro.

Escribí para decir las cosas que la gente no sabe de sí misma.

Escribí sobre las cosas que la gente no quiere saber.

Escribí de la forma en que la gente no quier leer.

Escribí para lastimar.

Escribí para recordar.

Escribí para olvidar.

Escribí y salí a correr o andar en bicicleta.

Escribí para superar el bloqueo de escritor.

Escribí pelotudeces como si fueran importantes.

Escribí de cosas serias como si fueran pelotudeces.

Escribí aunque parezca que es perder el tiempo.

Escribí porque es mejor que leer tweets de gente que no conocés.

Escribí porque es lo que te diferencia de los demás.

Escribí porque escribiendo es probable que saques algo en claro.

Escribí porque el mundo es una mierda.

Escribí porque el mundo es un lugar maravilloso.

Escribí como si fuera la única forma en que podés salir de una isla deshabitada en el medio del Pacífico.

Escribí sobre beber.

Escribí sobre películas.

Escribí sobre superhéroes.

Escribí sobre ser un héroe de verdad.

Escribí sobre ser un villano.

Escribí sobre las formas en que la vida te ha decepcionado.

Escribí sobre todo lo que ya sabés que no vas a poder ser.

Escribí sobre lo que nunca quisiste ser.

Escribí para hacer enojar a alguien.

Escribí para unos pocos.

Escribí sobre temas conocidos y desconocidos.

Escribí para pasar esos días que son un tedio.

Escribí para huír.

Escribí cuando estás rodeado.

Escribí poniéndote en el lugar de los otros.

Escribí.

 

No soy yo.

Dear Josephine

Ahora que todo está perdido  tengo que contarte sobre las cucarachas y las ratas. Todo venía de vos; salían de tus pesadillas a través de tus ojos cerrados durante la noche. Yo las combatía porque te amaba y en la mañana las cucarachas mutiladas y los pedazos sangrantes de las ratas; alguna de ellas aún vivas, recordarás; eran vergonzantes. Ahora que te mudaste, (porque odiabas mi casa por tus ratas y por tus cucarachas), las pesadillas te van a perseguir con el mismo horror y un desasosiego más profundo. 

Espero que esta carta aclare el muy probable desconcierto.

 

Besos,

Mike

Empty Box

Abrí la caja y estaba vacía

Sólo una caja vacía

El remitente era una mujer

Decía que me enviaba todo lo que no le dí antes,

que la llene y que se la envíe de vuelta.

Así que le envié de vuelta la caja vacía

Gran error enviar de vuelta una caja vacía.

Medio en las sombras, medio bajo la áspera luz de la luna

y descabellado como suena

crucé un valle oscuro

Tan oscuro que cuando miré atrás no podía ver de dónde había salido

no podía ver ni manos.

Ni siquiera sabía si mis ojos estaban abiertos.

En la mañana aparecí junto al mar

Y nadé tan lejos como pude

hasta que ya no pude nadar más

Y entonces floté intentando recuperar fuerzas

Y una caja vacía se acercó flotando

y me arrastré adentro.

Alex Schomburg 1953

The killing joke

Los comics son como las tetas; se ven bien en la pantalla, pero es mejor tenerlos en las manos.

Stan “The Man” Lee

 

Con Leia Skywalker surcamos esa franja de muerte que es la ruta 22 para tener una cita en la penumbra con una de nuestras historias preferidas. Leí “The Killing Joke”  antes que ella naciera; lo atesoré y  siendo una nenita se lo acerqué y sé por ella misma que la perturbó. Le tenía miedo a esa pesadilla en papel de un Joker homicida pero con un origen humano y cercano, rodeado de freaks psicópatas; y a la gráfica de Bolland en que predomina el negro y sobre todo (lo vi en sus ojos) a la secuencia en que torturan a Gordon. No era su momento de leer a Moore. Percibió la dimensión completa de esa historia siendo más adulta; un proceso que yo mismo he vivido con otras historias.

the killing

Anoche vimos “The Killing Joke” en el cine y es una buena peli pero apenas logra la intensidad de su versión en papel. No nos importó. Les juro que no nos importó porque sabíamos que iba a ser un tanto decepcionante; pero fuimos a celebrar que podíamos ver “The Killing Joke” en el cine en esa única función. Con Leia no renegamos de las pelis con ardillitas que hablan: podemos ver Zootopia cualquier día de la semana o una de Pixar o cualquier Chick Flick que se les ocurra, pero un acontecimiento como “The Killing Joke” casi no tiene espacio en el cine: no es negocio echar un vistazo a la oscuridad del alma. Nos vimos ahí, a sala llena, yo ansiosísimo, rodeado de adolescentes con camperas de cuero o jean y piercings,  peinados raros y gorras horribles mal puestas y todos saben menos que yo de Batman y de todo y me sentí un poco invadido porque así somos los nerds  y los cuarentones. Ya habían empezado los trailers cuando me pidió permiso uno como yo; un treintón pero cerca de los 40; (si, está bien yo soy un cuarentón más cerca de los 50); pero el tipo pasó, pidiendo disculpas, al único asiento que quedaba libre en la sala y entendí que había otro que iba a celebrar como yo. No es que me joda ser el único cuarentón; me alegra que haya otro que largue todo a la mierda un lunes a la noche y se vaya a ver una que nada que ver con su vida. Porque el tipo venía de un laburo formalísimo que le exige vestir traje y gabán oscuro y le quedaba eso maravilloso de largar todo a la pija un lunes a la noche e irse a ver una de Batman. Seguro tiene nenes chiquitos que todavía no pueden leer a Moore y yo la miro a Leia Skywalker que se pelea conmigo porque acabo de comprar una copia nueva de “The Killing Joke” y no se la quiero regalar (la original la regalé a alguien que la valora en uno de los naufragios y Leia me lo reprocha) y yo le digo “ya vivís sola pendejita; construí tu vida, hacéte tu propia colección: comprate tu propia copia o esperá a heredarla.” Y protesta porque está tan acostumbrada a todo esta pendejita y yo estoy tan feliz de que veamos “The Killing joke” que me dan ganas de avisarle al de traje que seguro tiene nenes chicos que tranqui; tranqui negro. Hoy negociaste con la mamá y largaste todo a la mierda y te viniste a ver “The Killing Joke” pero en algún momento, si tenés un poquito de suerte te van disputar tu copia. Mientras, celebremos.

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