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Abril- I´m Batman

 

 

“Una peli es primero entretenimiento y ese lenguaje  exige imprecisiones”

batsg

Seinfeld dice con gloria absoluta  que para los hombres ser un superhéroe no es una fantasía sino una opción. Deliberamos con esa idea seriamente y eso exige imprecisiones en la verdad.

Con Pao nos conocemos poco pero hace mucho y tenemos esas amistades de lejos a través del chat; cuando vivíamos en la misma ciudad la relación tenía el mismo ritmo: ella me cuenta cosas de su vida y yo opino descaradamente. Un día me chusmea de un chico que conocía hacía un mes y que le hablaba de convivir. Yo, con naturalidad le dije “Huí de ahí Pao; si al mes de conocernos a mí me dicen eso, me mudo de planeta”. Pao puso “jajajajajajaja” en el chat, pero se lo tomó en serio. Preguntó y averiguó y el individuo había salido con la amiga de una conocida. De ese trance la chica  estaba todavía en terapia porque se trataba de uno de esos que se ponen violentos; “Te seducen, te envuelven y cuando te querés dar cuenta estás con un psicópata que te revisa el teléfono y si no lo dejás te agarra del cuello”, me dijo Paola. “Me debés zafar de una heavy, nena”; le dije yo a la vez que me imaginaba que atravesaba una ventana con un traje negro y una capa aún más negra y en un solo movimiento hundía el diafragma quebrándole siete costillas al hijo de puta  que tiene a mi amiga amordazada y atada a una silla y lo finalizaba con otra patada que le quiebra la mandíbula y hace que se trague un pedazo de lengua. Pero no… soy como un Batman, pero eficientísimo. Un Batman que leyó a Sun Tzu y se toma en serio esto de “vencer al enemigo antes de enfrentarlo”. Léanlo, manga de simios.

El entretenimiento exige un Batman menos preciso que yo.

 

Es abril y no sé nada de Bárbara hace meses. Me llegan algunas fotos de su matrimonio lejano y felicísimo y nada más. Le quiero contar que soy Batman y que salvé a una amiga. Le quiero contar que yo tenía razón: que Ben Affleck es un Batman maravilloso, aunque no tanto como yo ( la quiero escuchar reírse y burlarse de eso) y le quiero contar que desde que se fue estoy más solo que Batman y más malvado.


Alicia me ve pasar y tiene la compasión de no decirme nada pero sin mirarme pone cara de “Jodete por pelotudo” y yo la miro como diciendo “Sé en qué estás pensando, lesbiana hija de puta” y así pasamos los días.

Tengo que hacer desparasitar a Audrey Herpburn y pedir un turno para esterilizarla. Voy a lo de la veterinaria linda, caminando con cierta alegría en el corazón. Me hago viejo y me pongo ridiculísimo. Llevo a Audrey Herpburn con una sola mano; todavía es cachorra y le sostengo el pecho pasando el antebrazo por debajo de su cuerpo y contra el mío. Audrey Herpburn aprovecha y me muerde el maxilar inferior. Cuando llego me atiende ella que se llama Florencia pero en este preciso momento no me acuerdo el nombre y me da vergüenza preguntarle. Así que le digo: _ Hola Doc!

_  Hola Salvador; hola Audrey Herpburn _ Me cagó, se acuerda mi nombre. No es que yo no sea olvidable; se acuerda de Audrey Herpburn.

chica y gato

_ Bien: necesitamos desparasitarnos y un turno para esterilización.

_ A Audrey Herpburn la operamos el lunes que viene si te parece bien; A vos te diría que lo pienses; puede que extrañes tus testículos… Y con ese cross de izquierda un poco me enamoró.

_ Listo, lo voy a pensar. Yo te aviso.

_ ¿Te enamoraste, no?

_  Sep… obvio, mirá lo que es. Es perfecta. Pero ella me desprecia; activamente.

_ jajajajaj  que tonto sos. Seguro te ama. _ Tonto me dice. Cortala nena.

_ Bueno te la traigo el lunes entonces; ahí me decís a qué hora la vengo a buscar.

_ No te preocupes por eso. Nosotros te la acercamos en la camioneta. Yo te la llevo; dejame tu dirección y listo.

_ Tomá mi tarjeta. _  se la extiendo y la mira con curiosidad. Me la diseñó un amigo y está buena.

_ Te llamo antes, ¿te parece?_ Esto se parece una cita y todavía no recuerdo su nombre.

_ Dale.

 

Esa noche en box le conté al Schütze lo de la veterinaria y me contestó: _ Florencia se llama, pelotudo…

_ Ahja, ¿y como te acordás?

_ Porque una cordobesa que se llame Florencia enciende mis ratones agónicos.

_ Clarísmo. Salimos y vamos a comer a casa, ¿Ok?_ le digo al Schütze y  en el mismo instante pasaba La Trenchis, una de las chicas que entrena con nosotros y dice “¿a donde vamos a comer?”_ El Shütze me miró y le entendí todo: me lo dijo con la mirada de vidrios rotos que pone cuando algo lo conmueve negativamente _ “decile que no nos juntamos con chicas que bailan cumbia; decíselo forro. Después le das y te querés matar y me rompes las bolas a mí, que tengo la vida sexual de un iceberg; decile que no porque armo un quilombo. Decile que es una juntada de hombres; que se va a aburrir “. _  como si lo escuchara; el Shütze, es un terrorista de la intuición. Lo miro y bosquejo una respuesta para La Trenchis desbordada en amabilidad para eufemizar el rechazo y  me interrumpe desde atrás: _ no, no… mirá me acordé que no puedo ir; júntensé ustedes, con la mejor (decile que te cocine algo; es bueno cocinando…)_ Le dice el Shütze a La Trenchis que se ríe.  Mientras nos desvendamos le pregunto _ ¿Qué onda?

_ Nada boludo; tengo algo que hacer…

_ Sos un forro, te invito y me dejás colgado.

_ Chupala boludo; andate con La Trenchis.

_ Me voy a ir solo.

_ ¿Porqué boludo? No me hagas esto. Dale a La Trenchis; mirá lo que es. Lástima que le gusta la cumbia… pero mirá lo que es.

_ Nah; dejame que estoy tranqui.

_ ¿Estamos pajeros con Bárbara todavía?

_ Nah… solo tengo ganas de estar tranqui. Me acuesto con un libro, sino es mucha movida.

_ ¿Conmigo no era movida?.

_ Con vos es como tener una juntada conmigo mismo Shütze.

_ Si yo no fuera yo, le re daría a La Trenchis.

_  Ya sé, pero tengo ganas de estar tranqui.

 

Paso un fin de semana solitario eludiendo cualquier compromiso social: llueve, hace frío y está para hacer nada de nada. Veo “No country for Old Men” y “Winter soldier”; dos películas opuestas y maravillosas.  Con ese antecedente el  lunes llego con Audrey Herpburn a lo de Florencia y le digo: _ “Hola Florencia!”

_ Hola Salvador; te acordaste mi nombre, pavote. _ obvio se dió cuenta.

_ Me lo recordó un amigo, pero es válido porque me hace de back up frecuentemente.

_ Sos una persona horrible, lo sabés ¿no?

_ Florencia… _ la miro  como diciéndole que soy un hombre con kilómetros.

_ Ahora tenés que invitarme a cenar.

_ Ahja… bueno. ¿Cuando?

_ ¿Miércoles te parece? Me gustan las pastas.

_ Me parece. Pastas; ok…

_ Igual hoy me llevás a Audrey Herpburn

_ Te la lleva Alejandro que se encarga de eso.

_ Ah ok; pensé que me habías dicho que ibas vos.

_ Sí pero iba yo para ver si lograba que me invites a cenar; pero ya está. Así que va Ale. Nos vemos el miércoles. _ Me da un beso en la comisura la muy bestia. Pará un poco nena.

 

_ Es casada o algo por el estilo _ dice el Shütze mientras se debate con una porción de una con panceta, roquefort y ajíes.

_ ¿Porqué te parece que es casada?_ y me refugio en un trago largo de cerveza porque me estoy poniendo incómodo.

_ My friend; vos no sos un tipo lindo; supongamos que sos un tipo raro…

_ Ligeramente excéntrico.

_ Seh; “ligeramente” ponele; pero nos sos un tipo lindo.

_ Aflojá que ando corto de autoestima.

_ Bueno, la forma en que esta piba te encaró es de una mina que no tiene tiempo; o que no tiene paciencia,

_ Le voy a preguntar. No se me ocurrió preguntar nada al respecto.

_ Preguntale. ¿No la buscaste en FB?

_  Tiene todas las fotos protegidas si no sos amigo. No da otra vez con una casada.

_  Se autoinvitó a cenar y  no te agregó… Algo pasa. No, no da. Ni un poquito. Agregala a ver qué onda.

_ Nah.

 

Llegó el miércoles y no tuve huevos para preguntarle a Florencia por whatsapp si es casada o no. Soy muchos hombres y uno de ellos es un cobarde.

_ “Estoy llegando!”_ me llega por whatsapp._ Yo estoy concentrado en un carré de cerdo que hace mucho que no hago pero me dieron ganas y le meto, total…

El siguiente whatsapp me dice que está afuera; estoy teniendo deja vú´s de felicidad. Hace mucho que no cocino para nadie; me recuerda a cuando volví a vivir solo y recuperé un montón de felicidades que tenía archivadas. Bueno… me estoy reencontrando con esto de cocinar para alguien que te gusta. “Por favor que no sea casada; que no esté loca; ¡por favor que no quiera casarse a la semana de conocernos!”

_ Hola Flor: Sacame una duda, ¿sos casada?

_ Cómo se te ocurre pelotudo.

_ El shütze dice que tu actitud es de una mujer casada.

_ ¿Quién es el Shütze? ¿Y qué sería una actitud de mujer casada?

_ Mi amigo paranóico. Mmmm algo así como que no tenés tiempo para perder, entonces tomás la iniciativa en forma activa.

_ Ahja… y decime vos y el pelotudo de tu amigo simplemente no pueden deducir que me gustás y listo?

_ El Shütze dice que no soy un tipo lindo como para que una mina como vos me tire los perros de esa forma.

_ Ahja…

_ …seh, que se yo.

_ Entendés que no vas coger por pelotudo, no? Y no, no sos lindo.

_ Sep… Seh, ya sé.

_ O sea; vas a tener que remar cosita.

Mi cara está detrás de mis manos; a veces el Shütze la caga y más la cago yo por darle bola.

_ Por otro lado me tranquiliza que no salgas con chicas casadas.

_ Ya me quemé en ese fuego.

_ Me imagino. Jodete. ¿Qué hiciste de comer?

_ Carré de cerdo con puré de manzanas. También hay una ensalada de rúcula con cherrys y portobellos salteados.

_ Bueno, no hiciste pastas, pero estoy impresionada. Por ahí cogemos y todo…

_ Nah, no me lo merezco de verdad.

_ No, posta que no.

_ Te gusta leer…_ mira y recorre con los ojos la biblioteca.

_ Si, claro.

_ Yo no leo mucho.

_ Ahja.

_ Por ahí algo de Coelho.

_ … ahja. Sabés que no vamos a coger, ¿no?_ se lo digo un poco en joda, para retrucar, pero no sé.

_ ¿Ah no? ¿Y se puede saber porqué lo decidiste? Mirá lo buena que estoy, dejate de joder.

_ Si, estás re re buena._ la miro como un oso miraría una costillar de alce.

_ Y te caigo bien, lo sé

_ Sí, sos una mina piola pero lees a Coelho boluda. 

_ Dahhhhh, dejate de joder profesor. ¿Vos sabés curar animales?

_ Nop…

_ ¡Yo sí!  Y yo no te margino porque no sabés operar un ano en prolapso.

_ Buen punto. Pero ponele que yo fuera un tipo que anda pateando gatitos y cachorritos por la calle; no querrías saber nada conmigo.

_  Nadie querría saber nada con vos.

_ Bueno… en términos de literatura, leer a Coelho es análogo a patear cachorritos.

_ ¿Quien dice eso?

_ Está en la biblia:  los salmos según San Benito.

_ Benito Cámela.

_ Ese…

_ Vamos a coger  mientras te recito párrafos seleccionados de “A orillas del río de piedra me senté y lloré”.

_ Una vez leí una versión en portugués de “I bury my heart at wounded knee” y el título traducido se parecía mucho al de Coelho; algo como “Enterrem meu Coração na Curva do Rio” y no pude evitar pensar que el puto sacó de ahí el concepto, porque ese hijo de puta chorea todo.

_ Sos un exagerado. Al final de la noche te va a importar un carajo Coelho porque pienso hacer que te emborraches _  dice mientras abre con habilidad una botella de vino tinto que trajo.

_ Es un buen plan.

helado

Al día siguiente, tipo 5 camino a la oficina y lo encuentro al Shütze; está sentado solo en la heladería con uno de chocolate casi terminado, vestido con ropa de gimnasia y se lo ve relajadísimo y sudado.

_ ¿Shütze, que hacés acá?

_ Que te calienta boludo. Tomo un helado. ¿Que parece?

_ Me refiero a qué hacés acá, solo, “playing it cool”…

_ Estoy esperando que abra musimundo. Necesito un HDMI.

_ Ahja. Che, la veterinaria no es casada _  me siento con él mientras considero tomarme un helado.

_ Ahhh ¡Florencia! ¿fue a tu casa? ¿Qué onda? ¿ Es piola?

_ Seh. Medio bestia: lee a Coelho y no entiende que me gusten las películas de superhéroes.

_ Ah boludo un horror: tachala, eliminala; no podemos dejar entrar a nuestra vida a alguien así aunque esté absolutamente recontrabuena y encima te dice cosas lindas con acento cordobés. Nooooo; inadmisible _ al Shütze le encanta esta parte de nuestra relación en que me hace notar que soy un fóbico ridículo _ escuchame una cosa pelotudo, ¿la mina es linda?

_ Muy.

_ ¿Es piola?

_ Re.

_ ¿Comparten valores que son importantes?

_ Seh…

_ Entonces no hinchés los huevos. Relajate y disfrutá de conocerla.

_ No hicimos nada anoche.

_ Ahja… ¿qué onda?

_ Nada, charlamos mucho y en un momento estábamos borrachos. Arrancamos así con besos super lindos y nos quedamos dormidos charlando y besándonos y amanecimos vestidos tapados con el cubrecama.

_ Juahhhhhhhh _ el Shütze se ríe como una explosión y yo no entiendo como no le da vergüenza. Bah, si entiendo; no le da vergüenza porque me da vergüenza a mí. Lo hace para avergonzarme. _ Te das cuenta que estás de novio, ¿no?

_ Boludo no cogimos.

_ No, por eso. Eso de amanecer abrazados vestidos es re de novio.

_ No seas pajero, apenas la conozco.

_ Si, está bien, pero entendé que eso que hicieron es como una especificación de novios. Hay una línea que uno pasa en la cual empezás a “salir con alguien”. Vos no pasaste esa línea porque todavía no hay una dinámica de pareja entre ustedes, ok… (fjjate que dije “todavía”) pero hay puntos que corresponden a estar de novios, “salir con alguien, si querés” y dormir abrazados y  vestidos es uno.

_ No sé porqué te estoy escuchando porque te recuerdo que con lo de que Florencia estaba casada le escapaste mal. Nada que ver.

_ ¿Le preguntaste si estuvo en pareja?

_ No…

_ Preguntale.

_ Chau Shütze, me voy a la pija.

_ Preguntale pelotudo.

_ Andá a cagar.  Te veo después.

_ Chau puto.

_  Shütze

_ Que?

_ ¿Te parece que lo estamos haciendo más o menos bien?

_ ¿Que cosa?

_ La vida. Vivir.

_ No, claro que no.

_ …

_  Es una montaña rusa y lo único que hacemos es agarrarnos más fuerte en las curvas y gritar mucho en las caídas. Pero al menos no es un carrito de supermercado.

_ Sep. El otro día vi otra vez Blade Runner.

_ Yo también la vi hace poco otra vez.

_ Hay una escena chiquita y perfecta cuando Rachel y Deckard vuelven de matar a los dos replicantes.

_ ¿La sangre en el trago de sake?_

_ Esa._

_ Seh, ¿que tiene?

_ Nada, la tengo dando vueltas en la cabeza.

_ Porque la vida te cagó a palos y todo lo que probás tiene el gusto de tu sangre.

_ Jah; Que boludo sos Shütze. ¿No se te ocurre nada más cursie?

_ Me voy a comprar el cable.

_ Yo voy a tomar un helado.

_ Pedilo, ya está pago.

_ ¿…?

_ Pasás todos los días a esta hora por acá, nabo. Chau.

_ Hacés esto para probar tu grossitud?

_ Chau.

 

Mayo.

“. . . Parece que el amor es algo que debe ser justificado, lo cual es rarísimo, porque a nadie ocurre justificar el mar, o una puesta de sol, o una montaña; no necesitan ser justificados”.

-Jorge Luis Borges

 

_Hola pendeja_

_ Hola imbécil._ Florencia está enojada, y tiene razón.

_ Solo llamo para pedirte disculpas _

_ Ahja… y qué onda? Digo, desaparecer así, me parece que no daba.

_ Nah claro que no. Estuve con cosas y no quería llamarte para hacer nada. Cuando me di cuenta había pasado un tiempo vergonzoso, hasta este momento en que lo único que me queda decirte es que sí, soy un tarado por no llamarte y que  que sos una mina copada; que el tarado acá soy yo.

_ ¿En serio? ¿No me digas? Que bueno que lo aclares porque ese punto me tenía desconcertada.

_ Disculpá, no soy bueno en esto.

_ En qué? En desaparecer?

_ Nah, eso lo tengo clarísimo. Volver a aparecer es el tema.

_ Sos muy tarado Salvador. Sos un tipo copado y hacés esta pelotudez; y peor, te perdés de coger conmigo.

_ No me lo perdono.

_ Boludo sabés que roncás, no?

_ Sep. Vos también.

_ Callate; yo soy perfecta. Decime por favor que no dejaste de llamarme porque leí a Coelho.

_ Nahhhh

_ Y porqué?

_ No sé. Solo estaba en mis cosas. ¿Viste Blade runner?

_ No, ¿a qué viene esa pregunta?

_ … el clásico de ciencia ficción de Ridley Scott, con Harrison Ford y Rutger Hauer; ¿No?

_ No, no lo ví.

_ Nada, olvidate.  ¿Si te invito a tomar un café empezaría a resarcirme?

_ Apenas.

_ Nos encontramos donde a vos te guste?

_ Nop, te paso a buscar por tu casa para asegurarme que aparezcas.

_ Dale.

 

Es un otoño hostil y hoy apareció un sol tímido después de 20 días de lluvia. No puede entibiar el aire pero da esa sensación que solo puede dar el sol a las 3 de la tarde en un otoño hijo de puta. Florencia se toma una café grande y  yo un capuccino después de que me asaltó salvajemente en mi casa. Los dos estamos sentados mirando al sol sin decir nada y usamos la tercer silla para apoyar los pies. Hay una sensación de alivio en el aire; el alivio que sentís cuando conocés a alguien y te preguntás mil veces si vas a tener química para garchar o no. Hoy no necesito mucho más que eso. Florencia me echa una mirada mínima, como diciendo “yo tampoco”.

tacitas

 

 

 

2016

Febrero

box

Me siento gordo.

Y estoy gordo. Hace un año estaba maravilloso y ahora estoy gordo. En algún momento la vida se complicó y Box se convirtió en una cosa eventual antes que una disciplina. Si no hubiese aflojado, hoy sería aún más maravilloso; pero Igual tengo que cuidar el caudal de grossitud con que ilumino al mundo. Como sea, no tengo que dejar Box porque dejar Box me caga la cabeza y con la cabeza cagada como más y como mal. Como con la ansiedad de quienes no pueden controlar ni el presente ni el futuro y cuando estoy mal no escribo y no escribir me pone peor. Cuando salgo de Box siento que puedo lograr todo y tiene que ver con que entreno con un grupo de pendejos que pueden ser mis hijos. De hecho, Leia Skywalker y la Fesca eran parte de esa heterogeneidad de boxeadores, chicas malas y ex convictos buscando una salida. Con el Fantástico nos mirábamos mientras trotábamos en el frío de la tarde y nos preguntábamos, medio en joda, medio en serio “Para qué era que hacíamos esto?” y él me contestaba “huevos podridos y la salvación de la humanidad”. El Fantástico dejó el gym y eso no ayudó en mi disciplina y el forro no quiere volver. Es un hombre tormentoso y lo gobiernan sentimientos repentinos y devastadores. Ahora corremos de vez en cuando, pero no viene al gimnasio. Tener una buena pareja de gimnasio es como tener una buena pareja para coger; infrecuente y maravilloso. Con el Fantástico hacíamos abdominales sobre un neumático viejo, equilibrándonos; series de 30, ponele; y nos mirábamos y uno decía “cinco más” y el otro contestaba, “Vamos…” y le metíamos cinco más como si nada. Y en los días en que hacía ese frío del orto y daban ganas de quedarse en casa y uno de los dos aflojaba, el otro decía, “dale boludo vamos que sino con quien hago abdominales?”

Pero el Fantástico dejó y yo tuve una crisis en que iba poco a Box y le daba prioridad a cosas que no deberían tener prioridad y me puse más triste y más gordo. Ahora en Febrero, de a poco empecé box y fue maravilloso; pero no lo tengo al Fantástico. Ahora está OnePunchMan que es como un coach que tengo pero es tan joven y tan poderoso que si intento seguirlo me pasan cosas humillantes como lesionarme un aductor o algún otro músculo que me odia por ser tan viejo.

danza

Ahora empecé ritmos latinos. Me llevó una amiga que cree que puedo bailar y con quien mantengo una amistad serena de mensajitos de whatsapp. Si, ritmos latinos. No hay uno solo de mis amigos que no me trate de trolo y yo en mi grossitud, persisto. Y ojo que si querés bailar bien, tenés que ponerte en contacto con tu lado femenino. No lo hacemos nunca y está mal. Los tipos estamos tan poco acostumbrados a no aflojar que al final nos rompemos y hacemos pelotudeces. Los más afortunados se cagan la vida teniendo bebés después de los ´40 con una pendeja que conocieron en un lugar desastroso. Sé de uno que abandonó a media docena de hijos y se casó con una negra dominicana, lo que parece un buen plan pero es más bien un naufragio y una película con Francella.  A los que peor les va terminan con ansiolíticos o antidepresivos, en el límite de la locura como mi tío, que no aflojó nunca ni un centímetro y yo no sé si se volvió loco por eso o si no aflojó porque estaba loco.

Y miro para los costados cada vez que veo a los tipos que no podemos aflojar porque tengo una colección momentos durísimos en mi vida en los que no aflojé ni un centímetro. Pero aparece mi amiga que me salva y me dice: “Vamos a ritmos latinos” y como sólo le digo que no a la ensalada de apio,  le digo que sí a mi amiga. Me veo esforzándome por ser un poco más femenino frente al espejo, más descontracturado. Una de las chicas me dice: “disfrutalo” y tiene razón, porque me frustro cuando me equivoco. “Disfrutalo”, me dice. Me miro al espejo y me causo gracia, pero también lo disfruto a horrores. Transpiro como el animal que soy mientras suena una versión remixada de mambo nº5. Las chicas se ríen y hacen bien. Me equivoco y me canso y no me importa nada. Me anoto para el resto del año. Secretamente espero haber encontrado la forma de no romperme.

 

Marzo 

Descreo de  cualquier posibilidad de que un evento astronómico pueda influenciarme. Es una decisión política. Alicia cree, por ejemplo, que el eclipse de mañana la afecta y me afecta, aunque yo no lo acepte. Le doy abracitos para contenerla, boludeando y un poco en serio, porque se siente medio bajón de verdad y contra eso no puedo hacer nada más que contenerla un poco y hacerle algún mimo como decirle que está linda y que me gusta el color del esmalte de uñas (que es verdad, me gusta). Ella sigue trabajando y sonríe. No sé si funcione, pero siento como que estoy peleando contra el universo and it feels fucking good. Sep… sobre todo porque estoy en un momento de soledad monástica, de esos contra los que no se puede hacer nada. Cualquier intento por modificar ese status desemboca en desastre.

eclipse

Ejemplo: conozco a la Valkyria desde mitad del año pasado. Es bellísima y rara y cierta condición hace que nunca haya sido objeto de deseo para mí. Quizás es su necesidad de que la note diciéndome cosas lindas como que me quiere y que soy lindo. Sí, ya sé que todo eso es una luz roja. I know. Pero es esta mierda de la soledad monástica que es como un charco de aceite; negro e imperturbable. Le pasas un cuchillo y queda una huella que se pierde en medio segundo y vuelve a ser negro e imperturbable. La Valkyria fue eso. Un cuchillo que pasás por un charco de aceite. Y en la soledad te subís a cosas que no deberías subirte, porque estás al pedo. El Fallout 4 ya me cagó a palos. Los pendejos me tienen de hijo en el Call of Duty; no encuentro buenas pelis, (veo por vigésimosexta vez, Blade Runner); La lectura es un refugio, pero hay un punto en que sólo acentúa la soledad. Audrey Herpburn me mira como diciendo “estoy podrida de verte acá; comprate una vida muñeco”, los gatos no la caretean ni un poquito.  Entonces aparece la Valkyria con cualquier plan chino y yo me subo como si fuera una gran idea. Me olvido de las luces rojas. Voy en mi tanque por la estepa o el desierto y suena una luz roja en el tablero.  Teeeeet, teeeeeet!!!! No me importa; igual me arrojo al combate. Sé que no puedo ganar, pero igual me arrojo porque llevo meses de tedio y polvo. Así que sí; salgo con la Valkyria; No voy a llegar nada. Va a ser una escaramuza descalabrada para que a mí me quede claro que con ella no puedo. No hay drama, voy igual. Así somos los hombres de acción: vino, libros y munición; que nunca falten. Lo demás viene solo.

valk

No estoy seguro, pero me parece que por un momento creí que sí podía con la Valkyria, porque soy un pelotudo y  porque estoy en el medio de esta soledad monástica que me hace delirar.  No pude; ni cerca estuve… pero combatí con honor y me retiré entero, que tampoco está tan mal. Huí, en perfecto orden. Cuento las tropas y están todos. Hay heridos; siempre hay. Y la Valkyria se queda por allá, del otro lado de la colina pensando que ganó. Re típico de las diosas.

Pero no estoy taaaaaaaaaaaaan solo. Está Steph. A Steph la conozco desde pendejos cuando salí con una amiga de su hermana más grande. Años después; muchos años después nos encontramos, lejísimos los dos y en algún momento decidimos que había que encontrarse para coger. Desde entonces nos queremos mucho y recurro a ella para que me explique cosas que no entiendo de las mujeres. No es que funcione siempre porque las mujeres son un misterio para sí mismas; pero Steph si entiende a los hombres o al menos me entiende a mí y compartimos criterios en temas como Star Wars o la importancia de la soledad por sobre estar con un pelotudo. Tengo suerte de tener a Steph: es mi apoyo aéreo cercano. Me guió un poco en esto de la Valkyria; no es que lo necesitara porque están las luces rojas, pero está bueno poder hablar del tema con alguien. Steph me dijo: “Huí de ahí Salvador”. Es como la computadora de abordo del tanque. Un GPS con el que querríamos pasar el resto de nuestra vida. Me dijo lo que yo ya sabía, pero me señaló la luz roja en el tablero. “No tenemos munición para esto; no tenemos combustible,  decía la luz roja“;  “Huí Salvador”. Y los junté a todos y huímos y ahora la Valkyria es solo un cuchillo que pasó por un charco de aceite y las tropas están enteras.

m1 camello

Septiembre

I was beat

Incomplete

I’d been had, I was sad and blue

But you made me feel

Yeah, you made me feel

Shiny and new

 

Lunes

Son las 7 y Audrey Herpburn hace rato que está despierta y lucha con mi oreja izquierda. Me llega un Whatsapp de Bárbara. Hace rato que no hablamos.

_Salvador…

_What?

_ Necesito hablar con vos…

_ ¿Pasa algo?

_ Si, pasa; ¿nos podemos ver?

_ Uh esto es heavy. Adelantame algo

_ Me mudo

_ Ahja….; ¿Necesitás que te ayude con las cosas pesadas?

_ Me mudo a otro país.

_ Ahja. Y me avisás a las 7 de la mañana porque te vas ya?

_ Porque sos importante en mi vida, pedazo de pajero.

_ Ah…

Paso después, ¿te parece?

_ Dale.
chew4

Inicio mi día dándole clases a un grupo de adolescentes indolentes. Los abrumo, premeditadamente, en un intento de que reaccionen. Mi esperanza es que un día hagan una conexión de algo de lo que les enseño con algún suceso de su vida.

A las 11 voy al estudio; Alicia me dice _ Buen día licenciado: lo están esperando…

_ Bien. ¿Qué tenemos para hoy?

_ Un hombre que quiere escribirle a su madre muerta. Una mujer que le quiere decir a su esposo que está enamorada de su mejor amiga y un señor mayor que quiere escribir su testamento. Están los detalles en su escritorio y los contactos de cada uno por cualquier consulta.

_ Bien; va a ser un día tranquilo _

_ ¿Quien me espera?

_ La señorita Bárbara.

_ ¿…?

_ Así me dijo. Y que ustedes se quieren mucho. ¿Llamo a la policía?

_ No, no… Está bien.  _

_ Nunca me habló de Bárbara.

_ No… es complicado. Después te cuento.

_ Siempre es complicado Salvador.

_ Siempre.

Entro a mi escritorio y Barbi está chusmeando la biblioteca y toca la maqueta de un Panzer IV con la punta del dedo. Está de jeans y botas, como me gusta a mí.

_ No hagas cagadas pendeja.

_ Boludo, me asustaste. ¿Porqué nunca me invitaste a tu estudio?

_ Será porque no sos mi clienta. Pensé que ibas a pasar por casa ¿Cómo estás?

_ Hasta la pija, ya te dije.

_ ¿Emocionalmente?

_ Aterrada.

_ Es normal. ¿Qué te preocupa?

_ No ser feliz.

_ ¿A donde te vas exactamente? _

_ San Pablo.

_ Ok… no es mi ciudad preferida, pero podría ser peor. De qué tenés miedo.

_ De no ser feliz.

_ Los dos sabemos que ser feliz es inconstante. Como las mareas.

_ No lo estoy pensando ahora. Esto viene de hace rato y vos lo sabés.

– ¿El está contento?

_ Lo mandan allá por su problema. La familia no lo aguanta más.

_ Nunca me contaste porqué lo aguantás.

_ Decime que no vas a desaparecer de mi vida.

_ No voy a desaparecer de tu vida.

_ ¿En serio?_

_ En serio _

Bárbara me abraza y me dá un beso de los de ella; de los violentos, pero sin la lengua. Cuando se va, me quedo apoyado en el marco de la puerta viendo por donde salió.

_ Esa chica está enamorada de usted.

_ Don´t be ridiculous.

Alicia se acerca con una taza en la mano y me la apoya en el estómago quemándome. Es una de las formas en que me tortura.

_ Escúcheme, que yo sea lesbiana no implica que haya perdido mi sensibilidad femenina.

_ No te enojes.

_ ¿Usted está enamorado?

_ No lo sé.

_ No sea pelotudo Salvador.

_ Sí, estoy enamorado de Bárbara.

Alicia abrió los ojos enormes y la mandíbula se le desencajó y le cayó hasta los pies. Teatralizó un desequilibrio momentáneo y la recuperación gradual de la compostura.

_ Sos una exagerada.

_ Salvador ¿hace cuanto que lo conozco?

_ Más de 10 años.

_ ¿Cuántas veces le pregunté si estaba enamorado de alguna de las chicas con las que salía?

_ 1000 veces. Es un número exagerado, pero los dos sabemos que fueron muchas.

_ ¿Cuantas veces me dijo que estaba enamorado?

_ Nunca _

_ Bien… ¿y qué va a hacer al respecto?

_ Absolutamente nada.

_  ¿Porqué me hace enojar Salvador?

_ Alicia, ¿parezco alguien con un plan?

_ No necesita un plan. Necesita amar a alguien de una vez por todas.

_ Soy como un perro que le ladra a los autos. Si lo alcanzara no sabría qué hacer.

_ ¿Va a seguir parafraseando al Joker?

_ Ella está casada.

_ Ahja. Pero lo ama a usted. Una institución arcaica no debería ser un obstáculo entre ustedes.

_ Se va a mudar a San Pablo.

_ Váyasé a la mierda Salvador. Muérase solo. Volvamos al trabajo.

_ Sí mejor.

 

Madre: cometiste la imprudencia de morirte en la peor parte de nuestra relación madre/hijo. No importa porque no recuerdo nada de eso. Recuerdo tu risa cuando los demás te lloran y no parece importar nada más. Me dejaste una sonrisa y buenas recetas; que es lo que hacen las buenas madres.

Hice malfattis y quedaron buenísimos. Le faltó un poco de nuez moscada para mi gusto, pero estaban buenos. Quería que lo supieras. Ya voy a encarar el Lemon pie. No te preocupes.

Hubiese estado bueno seguir cocinando juntos Ma.

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Querido Oscar: lo peor de todo es la chupada de concha. Primero creía que me hice lesbiana porque nunca me chupaste la concha, y a Andrea le encanta chuparme la concha. Si no la amara me preguntaría si  formalmente no fue tu ineficiencia la que me empujó a la homosexualidad; pero no. Tranqui: solo soy gay.

Me diste un par de buenos años y unos hijos hermosos. No te odio por las infidelidades; solo te detesto porque alguna vez me expresaste desprecio. Sé que vas a estar bien.

Hasta nunca.

 

Marta.

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_ Alicia, acá hay un error.

_ ¿El señor del testamento?

_ Ese. Solo quiere que ponga “Váyansé a la concha de la lora”. Literalmente.

_ ¿Lo comunico?

_ Dale.

 

El sr. Bustamente.

_ Hola…

_ Buen día; ¿Señor Bustamante?

_ Eddo Bustamante habla…

_ Salvador Kozietulski, del Bureau de comunicación.

_ Ah sí,  cómo le va sr. Kozietulski.

_ Mire, tengo una problemita: no entiendo para qué me contrató. Usted solo quiere que ponga en su testamento “Váyansé a la concha de la lora”

_ Si, claro. ¿Y cuál sería el problema?

_ Bueno, no es exactamente un problema; es más bien un dilema. Siento que no puedo cobrarle por esto.

_ Señor Kozietulski. Yo gasto mi dinero como quiero.

_ Entiendo.

_ Le voy a pagar el doble, por entenderme.

_ Asumo que no puedo contradecirlo.

_ No. Y le voy a pagar el triple por no hacerlo.

_ Hay formas más interesantes de gastar dinero sr. Bustamante antes que en un mal escritor.

_ Llámeme Eddo. El tema es que tengo mucho dinero y no tanto tiempo. Si tiene alguna idea, lo escucho.

_ Hay un lugar en la calle Mountbatten. Asisten a chicos y jóvenes con problemas de violencia en el hogar. Envíe mi cheque ahí. Mi asistente le enviará por mail los detalles.

_ Hagamos una cosa Salvador. Yo voy a mandar un cheque a la Calle Mountbatten pero también le voy a pagar a usted y le voy a pagar cinco veces lo convenido.

_ ….

_ ¿Sr. Kozietulski?

_ Hasta luego Sr. Bustamante. Que tenga un buen día.

 

Lunes a la tarde

Leia rebel scum

Al llegar a casa encuentro a Leia Skywalker en patas en el sofá con Audrey Herpburn acurrucada sobre su cuello.

_ Soy tu hija, ¿no pensabas decirme que tenés un gato?

_ Hola hijita. Hola papi, te extrañaba mucho, que bueno que llegaste. Muah, Muah, Muah.

_ Hola papá. Hace cuanto la tenés?

_ Desde ayer. Se llama Audrey Herpburn.

_ Ese nombre se lo puso Alicia. Vos le hubieses puesto algo como Vengadora del infierno o Ninja fantástico. ¿De dónde la sacaste?

_  No la saqué de ningún lado. Apareció en el estudio.¿Qué querés comer?

_ Hacé sandwich violento.

_ ¿Con huevo?

_ Y roquefort.

_ Perfecto. Andá a comprar panceta.

_ No puedo. Se va a despertar Audrey Herburn.

_ No se despierta con nada. Dejala en la cama y andá, pendeja del orto.

_¿Porqué me odiás papá?

_ Que piña te voy a dar.

 

Martes

_ Buen día Alicia.

_ Buen día Salvador. Lo está esperando el señor Bustamante. Me pagó con un cheque por una cifra ridículamente enorme; me dijo que usted ya sabe. Le dejé media docena de encargos en el escritorio. Y llamaron de la Fundación de asistencia al neurótico con compulsión a la soledad; preguntan si va a asistir a la cena anual.

_ ¿Me alcanzás un par de cafés?

_ Compré brownies.

_ Te amo.

_ Mire lo fácil que me lo dice..

Entro a mi escritorio y el sr. Bustamante está sentado hojeando un libro sobre la batalla de Leipzig y sin mirarme dice _ Liebertwolwitz; el mayor combate de caballería de la historia. La napoleónica fue una era maravillosa.

_ Cierto. Veo que es un conocedor…

_ Un aficionado apenas.

_ ¿Qué lo trae por acá Sr. Bustamante?

_ Temí ser un poco brusco ayer y quería disculparme. Dígame Eddo, por favor.

_ No se preocupe Eddo. Toma un café ¿verdad?

_ Como no. Le agradezco.

_ Me va a explicar o vamos a hablar sobre la avidez de Murat por las cargas de ruptura?

_ ¿Usted gana bien haciendo esto Salvador?

_ Lo suficiente para ser feliz.

_ ¿Cuanto gana? Disculpe si lo incomodo.

_ No mucho. Me quedan algunos billetes después de pagarle a Alicia y el alguiler de este lugar.

_ Me imaginaba. ¿Porqué lo hace?

_ ¿Cómo porqué lo hago? Esto es lo que soy. Yo escribo. Además soy docente.

_ Historia, supongo.

_ Literatura. La historia es apenas una afición que me acosa. No me está explicando nada Eddo.

_ A eso voy, créame.

_ ¿Debo entender que odia a su familia?

_ En absoluto. Los amo a todos y cada uno.

_ ¿Entonces porqué se está gastando todo su dinero y les dice “que se vayan a la concha de la lora” en el testamento?

_ Usted es un ejemplo. Usted no gana una mierda Salvador, pero ya lo entendió. Sabe que no necesita mucho. Se detiene donde se tiene que detener- arrugué el ceño, porque seguía sin entender.

_ Lo de la felicidad es un tema tan subjetivo como efímero, usted debe saberlo. Mi secretaria cree que soy profundamente infeliz. Es una romántica.

_ Mire, así me gustaría morir _  Eddo me muestra una lámina doble página de una carga de coraceros de Detaille del libro que sigue hojeando distraídamente mientras charla conmigo, todavía sin explicarme nada. _ Soy un hombre simple, Señor Kozietulski. Hice dinero como comerciante; empecé vendiendo azúcar en el sur. Yo solo, en una camioneta desvencijada, después en un camioncito. En algún momento me convertí en un hombre rico. Conocí muchas soledades pero también mucha felicidad pequeña y eso es con lo que se hace una vida interesante.

_ Usted quiere que sus nietos tengan una vida interesante.

_ ¿Le parece que estoy equivocado?

_ Lo puedo entender perfectamente pero no sé si funcione como método. La felicidad es un concepto asustadizo.

_ ¿Pero lo entiende verdad? Yo sé que usted lo entiende. Lo puedo ver en sus libros. Por eso le pagué lo que le pagué. Y le pido por favor. Disfrute de ese dinero. Ya hice una colaboración al hogar de la calle Mountbatten.

_ Le agradezco.

_ ¿Usted no sabe quién soy yo?

_ ¿Un cliente excéntrico?

_ Soy el abuelo de Bárbara.

 

Miércoles

gl

La apatía es una cualidad general en la adolescencia y como profesor de literatura debato con esa figura la mayor parte del tiempo; Cada tanto se produce una victoria mínima que me permite reagrupar las tropas y seguir luchando. Camila de 13 o 14 y a quien jamás le importó nada, se interesó en el libro que propuse; se sentó a mi lado en el escritorio y leyó tres capítulos de “Kryptonita”. En un momento me miró con esa cara chiquita que tiene y  que  cuando me responde con una irreverencia me dan ganas de extinguir a cachetazos y me dice “¡¡¡Está re bueno!!!”. No va a leer mucho más que eso, pero ese solo gesto me da una esperanza infinita. Debería dedicarme a otra cosa.

 

Miércoles por la tarde

Charla de whatsapp con B

_ Sacame una duda; vos le hablaste a tu abuelo de mí?

_ Puede ser… ¿Por?

_ Es cliente mío y parece conocerme bien.

_ Ese viejo metiche.

_ Es un tipo raro, pero interesante.

_ Ligeramente excéntrico…

_ Eso.

_ ¿A qué fue?

_ Necesitaba un trabajo. Su testamento.

_ No me digas eso, la concha de la lora.

_ No está por morirse ni nada. Es solo que sabe que ha vivido. ¿Ustedes son muy cercanos?

_ Mucho. Imaginate que le hablé de vos. En realidad me sorprende que no haya venido antes porque es muy chusma.

_ Porqué le hablaste a tu abuelo de mí?

_ Ya te dije;  somos muy unidos.

_ No era lo que preguntaba, pero bueno.

_ También ya te lo dije. Sos importante en mi vida. Salvador, sabés que sos un pelotudo, no?

_ Estoy escuchando eso bastante seguido.

_ Vos tenés esa tendencia hija de puta de suponer que no le importás a los demás y eso es muy de pajero egoísta porque al final terminás en que en realidad a vos no te importa nadie.

_ No te enojes.

_ Me enojo todo lo que se me canta el orto. Voy para allá y te cago a trompadas imbécil.

_ Tengo frutillas maceradas en jugo de naranja y crema recién batida.

_ Te torturo salvajemente; me como las frutillas y después te cojo.

ahja

 

Jueves a la mañana

Es un día tranquilo.

No es el día; Yo soy el que está tranquilo. No estoy concentrado para trabajar y apenas bosquejo algunas ideas; pero eso no me atormenta. Bárbara se va a otro país y tengo una sensación de vacío pero también de alivio. De fondo tengo “A Charge To Keep I Have” por el reverendo Timothy Fleming, que funciona siempre como augurio de algo. Por whatsapp, Alicia me avisa que hay alguien esperándome. A la vez se abre la puerta y entra Bárbara. Tiene un vestido oscuro corto, chatitas coral y una campera de hilo de color claro. Como siempre, está hermosísima. Tiene en la cara algo que nunca  le vi y creo que es tristeza; la he visto alegre, eufórica, furiosa e incluso melancólica; pero nunca le vi esa clase de tristeza y por un milisegundo me perplejiza. Se sienta frente a mí dejando la cartera que le hace juego con los zapatos el el silloncito que uso para leer. Cuando la conocí despreciaba u olvidaba esos detalles de elegancia.

_ Hola sr. Kozietulski.

_ ¿? _ La miro con desconcierto.

_ Así te dice mi abuelo.

_ Me sigue diciendo Sr. Kozietulski aunque me exige que le diga Eddo. Hemos forjado una pequeña amistad.

_ Me dijo. Dice que le gusta tomar un café con vos y charlar un rato. Perdonálo; es un señor solitario.

_ Es una de las pocas personas interesantes que conozco. Nunca me contaste que tu abuelo fue soldado.

_ No porque no lo sabía. Y me hincha bastante las pelotas que vos sepas y yo no.

_ En Rodhesia en los 70´s. Mercenario más bien. No le digas que te dije. No te sientas mal; lo recuerda con cierto dolor y sin orgullo.

_ Salvador…

_ Bárbara.

_ Me voy.

_ Recién llegás. ¿Tomás un café?

_ Me voy a San Pablo, boludo. Si quiero.

Le pregunto a Alicia por whatsapp si hay café. Me contesta entrando por la puerta con una bandeja con scons que deja sobre el escritorio. No me mira. La mira a Bárbara y en la mirada hay un gesto sutil; un código femenino que a los hombres nos es inaccesible.

-Hijita vos querés earl grey, verdad?

_ Si Ali, gracias.

_ Te lo traigo en un minuto.

 

Miércoles a la tarde

_ Hola…

_ Hola hijita. Vení pasá. Salvador no está pero si querés lo podés esperar.

_ Sí, sé que no está. Tiene clases a esta hora. Quería hablar con vos.

_ ¿Te puedo ayudar en algo?

_ ¿Vos lo conocés bien a Salvador?

_ A veces creo que sí y otras veces sale con cosas que me desconciertan, pero se puede decir que lo conozco más que la mayoría. ¿Por?

_ ¿A vos te parece que le pasa algo conmigo?

_ Mirá; eso es algo que le tenés que preguntar o entenderlo vos misma. Vos lo debés tener claro aunque yo sé que es difícil descifrarlo porque básicamente es un pelotudo al que le rompieron el corazón y que encima se pone en una cosa de héroe solitario o no sé qué mierda de estoicismo. Hay algo de que ustedes se llevan algunos años y alguna cosa absurda de que él no puede hacer feliz a nadie. Por lo que me ha comentado a la pasada.

_ Es un pelotudazo, no?

_ Ufff, si te contara.

_ El tema es que yo también soy una boluda.

_ Bueno… ya que lo decís.

_ Yo debería quedarme sola y dejarme de joder.

 

Miércoles a la noche, con el Galáctico

Sumergimos unas papas rústicas en salsa picante, alternadamente, pero con la vehemencia de dos hombres que han llegado a las 10.20 de la noche con la destrucción en el cuerpo de un día tuareg y presiones ilusorias pero inmediatas. Melissa, la chef y Micaela nos traen un sandwich de pollo crispy perfecto. Hablamos de ser viejos, pero viejos de verdad; no esta primera edición de la vejez en la que somos canosos  pero tenemos ganas de conquistar el mundo sino a la vejez final en que necesitemos ayuda hasta para cambiar un foco y sea preferible la muerte. Cada vez que hablamos concluímos en que nos vamos a quedar solos. Hacemos cuentas; agregamos y sacamos y nos da siempre lo mismo: estamos buscando algo que no hay; así que nos vamos a quedar irremediablemente solos. Vamos a tener libros, películas y videojuegos en mi caso; ( el Galáctico desconoce y aborrece esa dimensión), seguramente un gato, un perro o ambos. Pero nos vamos a quedar solos porque estamos viejos, pero también estamos sabios y conocemos los lugares en los que no queremos estar; que son más que los que queremos. Solo queremos darle la vuelta a Vietnam en moto y ver los atardeceres después de un día devastador; Otra cosa sería excesiva o innecesaria. We´ve been there. Ahora queremos decir que vamos a conquistar el mundo, pero en realidad queremos levantar minitas; porque la mujer que queremos no existe y si existe, no nos da bola…

morocha2

Jueves a la mañana

_ Quiero que me digas si me amás.

_ Ahja… estuviste hablando con Alicia.

_ No te importa.

_ ¿Para qué querés que te diga si te amo?

_ Para ver si me voy a San Pablo o no.

_ Y vos vas a decidir tu destino en base a que yo te ame o no?

_ Sí. Ya te dije que sos importante.

_ No te amo. Date más importancia vos y todo va a salir mejor.

_ Sos un imbécil Salvador; no te podés el orto de tan imbécil que sos. – lo dijo casi sin expresión; sin enojo y en un tono monocorde y agresivísimo; como para que me quede claro. Para no aturdirme.  Se levantó, arrebató la cartera del silloncito salió por la puerta, le dio un beso a Alicia y no la volví a ver. No escuchó ni entendió lo que le dije. Notoriamente.

_ Alicia… solo un café.
salto 2

Agosto

La  desapacible mañana del 2 de agosto llegué al estudio, entré a mi oficina y había un gato sobre el escritorio. Un cachorro. Giré sobre mi eje hacia Alicia que estaba concentrada en hacer el primer café de la mañana; el que uso para negociar mi alma al diablo.

_ Alicia…

_ Licenciado.

_ ¿Hay un gato sobre mi escritorio?

_ Sí.

_ ¿Tiene cita?

_ No, solo estaba en la puerta y como de los dos el que más sabe de gatos es usted asumí que querría cuidarlo. Tiene turno a las 11 en la veterinaria para desparasitarlo y vacunarlo. Ahí le van a decir cuando tiene que ir para esterilizarlo.

Alicia maneja mi vida con impertinencia y eficiencia, disculpen la cacofonía. Es apenas mayor que yo pero ejerce sobre mí un una maternalidad atenazante que le permito sin reparos.

_ Le voy a poner Mercenario sangriento.

_ No le puede poner Mercenario sangriento porque es nena. Y se llama Audrey Herpburn.

_ Ahja…

_ Cuídela bien.

Audrey Herpburn es gris y encantadora y se encargó de hacer mi mañana más interesante. Los clientes que llegaron tenían problemas comunes y aburridos; Hacia las 11, Alicia me pregunta si voy a ir yo al veterinario o si se encarga ella. _ No, no! voy yo Ali.

Agarré a Audrey Herpburn con una mano, apoyándola contra el pecho y caminamos al veterinario que estaba a seis cuadras. Nos atendió Florencia, una veterinaria con acento levemente cordobés.

_ ¿Hace mucho que estás acá?

_ 5 años…¿es la primera vez que tenés un gatito?

_ Sip; siempre fui más de perros.

_ Te vas a enamorar.

_ Ya lo sé.