Breve sobre Fury; (previsiblemente, tiene spoilers)

 

Este texto es primero que nada, prejuicioso, subjetivo y entusiasta; Debería ver “Fury”  otra vez, para ser más preciso en la apreciaciones que serán erróneas y mal dirigidas; Pero que se cague…. Es mi blog y escribo lo que quiero.

Fury es una gran película de guerra. No es una película de acción, sino un drama, y esa característica tan acentuada genera una deficiencia volátil. Es históricamente correctisima, con algún que otro detalle, pero sería muy de forro “lector de historia militar” observarlos y no es procedente.

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Segunda guerra mundial; Don “Wardaddy” Collier (such a cool nick…) es el comandante de cuatro hombres ásperos que tripulan un Sherman M4. Uno ya está muerto y con la cara arrancada, pero lo sabemos querido por ese grupo procaz y en los límites de la disfuncionalidad. Llega el rookie, y éste es “el” cliché, resaltado en que es un mecanógrafo extraído de la retaguardia y metido en el tanque y en la guerra, a su pesar. Será primero un cagonazo llorón para pasar a ser una máquina de guerra, como el tanque. La redención en el combate no será tardía y objetable como en “Saving private Ryan”; sino oportuna y tanto más creíble, pero también más dolorosa. Además de tener que lidiar con lo que le hacen las municiones a un cuerpo humano, el rookie es acosado por Wardaddy y toda la tripulación. Lo cagan a piñas, lo obligan a matar y a ejecutar, lo humillan y lo endurecen. Ese proceso que está exagerado es sin embargo creíble.

La pelea de tanques, sin ser estrictísima, es la más acertada de toda la historia de Hollywood. Así de simple. Y mejor aún, es equilibrada en cuanto a la historia. Habrá de los pelotudos que la critiquen, sin haberse subido nunca a un puto tanque. Son los mismos pelotudos que critican a “Interestellar” por las imprecisiones científicas. Pero son pelotudos y no cuentan.  Una peli es primero entretenimiento y ese lenguaje  exige imprecisiones.

“Fury” tiene un doble filo. Alimenta una pulsión masculina a morir en forma heróica, prematura y absurda. Y es que los hombres deberíamos morir como en Fury. Nada de morir por ideales gloriosos, mucho menos por amor (esa gente tiene un lugar particular, en un tipo de infierno particular). Fue Borges quien dijo “¿Por qué sentimos que el final feliz siempre es ficticio?” Porque lo es, ostensiblemente. Los hombres, si fuéramos hombres de verdad, deberíamos morir como en Fury, agarrados a una 12,7 mm, entre el barro, la sangre y las lágrimas; como Alatriste: “más por el  qué dirán, que por otra cosa”.

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Overrun

En la primavera tenue del `14

me amenazaron fantasmas voraces

y me acorralaron sueños de pavor.

Sucumbí, puede ser, a  tristezas pequeñas

y a desesperanzas volátiles.

A todos los sobrepasó (were overrun)

la ferocidad de tu humor

el fuego artillero de tu sensualidad

la dulzura de tu capacidad táctica

y el fuego sostenido de Mechs.

FUI AL BOSQUE

No tenés dinero en el banco (y no lo vas a tener); salís con alguien que tienen un perro y cuando te vas,  extrañás al perro (y el perro te extraña…).  Sos buenísimo en el Modern Warfare y  sos capaz de referir las guerras Bóer relacionandolas con una película de Nora Ephron.  Notás las sutilezas del cosmos.  Sos el centro de un universo indolente. Sos alucinante.  Si estás en pareja la sensación se acentúa. El matrimonio directamente crea un abismo. Sólo los gatos te miran como si te entendieran; y lo hacen, en esa enigmática forma que tienen los gatos de entender todo como se les canta el orto.

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Y vas a buscar el desierto, o el mar o el bosque. Te decís que vas a encontrarte a vos mismo y caminás, nadás, buceás y peleás con tiburones, con panteras, con caníbales y con gorilas y saltás riscos  y lo único que logras es que te den ganas de comer huevos  fritos, que son como una metáfora, pero no. Posta, tenés dan ganas de comer huevos fritos. Y por ahí ves que medio sos un pelotudo que te fuiste a la concha de la lora para entender que las cosas de verdad están en los  huevos fritos. Los huevos fritos que nunca les diste bola. Volvés y te ponés un restaurant de huevos fritos y te hacés grossísimo haciendo huevos fritos. Ofrecés huevos fritos con palta, con panceta, con pasas de uva, con queso azul, con verdeo fresco y orégano recién cortado, con fideos salteados en semen de oso panda, con trufas francesas, con LSD. Todo con pan francés, fesco y tostado. Sos un embajador universal de los huevos fritos. La ONU te pide que salves a Africa, y la salvás, cocinando huevos fritos. Sos alucinante, de verdad.

gorila

 

Un día estás atrás del mostrador. Todavía sos el centro de ese universo indolente que solo los gatos logran escrutar y que es lo que te llevó a hacer huevos fritos;Y un día aparece; Te ve atrás del mostrador, como un rey benévolo y te dice sin vueltas: _“Te quiero coger en un jacuzzi”; “Nenita, el sexo en un jacuzzi es apenas una posibilidad estética cinematográfica”.

_ “Vos hacé huevos fritos y dejáme que yo me encargue”

No sos el chimpancé que todos piensan. Encarás esa empresa con ánimo científico. Sos el rey de los huevos fritos y necesitás saber. Ella te gusta, sí.  Te gusta mucho. Te gusta que sabe cosas que no sabés.

Un jacuzzi es duro. No es mucho mejor que hacerlo en el suelo. Ayuda la ingravidez del agua, un poco. Si no es uno de los modelos anchos, no podés abrir las piernas y el sexo se parece más a un tetris roto y agónico. Le doy vueltas a la idea y no me convenzo.

Me lleva a su casa. Llena el jacuzzi enorme de agua espumosa. Los jet al máximo. Ella levita. De alguna forma es un ángel y yo soy un perfecto escéptico. Me hace adoptar una posición de arco para felacionarme mientras conduce una turbina a su clítoris que explota; dos veces. Yo me resisto. De alguna forma se monta en mí, me embiste, me aplasta, explota otra vez y yo sigo siendo un escéptico. Se necesita más para impresionarme: soy el rey de los huevos fritos y he entendido algo de mí y en esa posibilidad he entendido parte del cosmos que antes solo percibía en sutilezas superficiales. Me dice cosas al oído y emite el centésimo nombre de Dios. Se convierte en ira, en tormenta; en la naturaleza y en el demonio. Me rodea un vacío, que sé, es el infierno.  Debí sospecharlo cuando apareció en el restarurant y me pidió huevos fritos con apio que es la forma que tiene Dios de explicar la insipidez; y sobre todo cuando me ofreció sexo en un jacuzzi, que es una negación, primero estética y luego física. Me debatí a través de la ciencia, que es lo que me ata al mundo y lo que me mantiene escéptico. Alteré la dirección de los jets hacia el centro nervioso del demonio, que está en el culo, como todos sabemos; lo penetré soportando el ardor infernal y lo llené de semen. Ese traslado de fluídos nos trajo de vuelta. Ella era más el ángel que fue y yo el escéptico de siempre. El sexo en un jacuzzi es una mentira editada en Hollywood.

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_Yo tambien odio el apio_ me dijo, con ojos húmedos y una sonrisa.

_Lo sé.

El ángel entró a mi vida ( y yo entré a la suya). Puso junto a mi restaurant de huevos fritos, un restaurant de Bourguignon; que son el centro del universo, y nos amamos y nos ignoramos con la misma perplejidad.

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Salsas bourguignon.

 

Opción I – Mayonesa de ajos

En un mixer coloque la yema con el aceite de oliva ,el ajo picado el jugo de limón y sal. Haga una mayonesa.

 

Opción II

Pique finamente la échalote.

En un mixer disponga la palta,el jugo de limón, la sal y procese. Incorpore la crema y la échalote picada.

 

Opción III

Pique el ciboulette.

En un mixer ponga las anchoas, el ciboulette, el Cognac, la crema y el jugo de limón.

 

Opción IV

En un mixer ponga huevo duro, alcaparras y aceite de oliva. Procese.

 

Opción V

Pique las hierbas.

En un bowl mezcle la mostaza de Dijon, las hierbas, sal, la mayonesa, la crema y el Cognac.

 

Opción VI

En una sartén con aceite caliente la salsa de tomate, condimente con la salsa tabasco.

Breve, sobre Gotham (porque no me da para más)

 

No me da a más a mi, que a veces me meto a escribir sobre cosas que no sé, porque la serie está buenísima y da para mucho. Un amigo prejuicioso descartó a Gotham porque la televisa Fox. Y tiene algo de razón; La Fox involucrada en esto es como si mis abuelos se dedicaran a promover el matrimonio gay.

Con ese pesar “Gotham” es maravillosa. Empezó algo confusa, sí; las buenas ideas al principio lo son (incluso absurdas y Gotham lo habrá sido al principio) pero conserva una coherencia de policial negro que incluye a señores de la mafia y villanos batmánicos en ciernes (el más estridente es el Pinguino). Bruce es un niño con rasgos psicopáticos, luego que sus padres mueran frente a él en crime alley. El héroe del día es el comisionado Gordon (Ben McKenzie): un policía que lucha por mantenerse incólume en la corrupción del Gotham Police Department y a veces apenas lo logra.  Me aqueja prolongarme porque me conmovió a este texto, la perla en bruto del programa. El personaje es un perogrullo pero la perspectiva es novedosa. Alfred J. Penyworth (Interpretado por el maravilloso Sean Pertwee), no es el hombre mayor cuyo sarcasmo e ironía rodea los días del hombre murciélago mientras pule los batarangs. Es un hombre joven pero experimentado, devenido en dictador benévolo; educando a través del ejemplo didáctico pero también del castigo físico. Es difícil no amarlo.

Alfred promueve al joven Bruce a la experimentación del coraje; Al regodeo en las hosquedades de la venganza y a la búsqueda final de justicia. Es el primero que lo prepara para pelear, pero también para ser un táctico. Es por momentos confuso; una mezcla de señor Myagi y R`as al Ghul didáctico y perverso. Puede que el personaje en sí esté todavía en formación y los creativos no encuentren el sendero por el que llevarlo. No lamento ser testigo de  esa búsqueda.

Ayer vi a Alfred animar a Bruce a deformarle la cara a trompadas de su compañero de escuela luego que  este se burlara de su madre fallecida. Si no lo hace será castigado. Cuando lo hace, salvajemente y apenas con compasión, Alfred lo compensa permitiéndole comer pizza en la cena. “Una elección maravillosa”; le dice mientras le limpia la sangre del forrito que quedó en el suelo llorando. Les dije; es un poco confuso; pero también un concepto complejamente seductor. Un giro a la perversión de menores en justicieros oscuros que explica con fluidez la rigidez que Batman tiene con sus pupilos. Vean Gotham.

barmur

La próxima escribo algo de Flash que también está buenísimo.