De verdad

Que yo suponga entender qué es el amor

es de una impertinencia  inocente y atroz

yo, que pretendo limitarlo

como  podría limitar la eternidad

o suponerme inmortal

y vivir todos los momentos de un hombre

Pero no

soy un hombre pequeño

temeroso pero tenaz

que preferiría actos heróicos

incluso suicidas

antes que el riesgo del amor

Yo que del amor,

solo sé que no lo conozco

que pretendo suponer que no me lo permití,

…como si pudiera

y ahora que aparece,

como solo aparece el amor

arrollando con todo y más

en una vida apacible de libros

inundando los rincones  oscuros

en un rayo de luz que parece magia

Y elijo creer

sin buscar entender o desmentir

Como quien asiste a una obra

y acepta que lo que ve, está pasando

para disfrutar con inocencia.

Se trata de arriesgar el alma

que es para lo que  estamos,

y es cuando se vive de verdad

girasol

 

 

Momentos

Existen momentos imprescindibles.
En una mañana de sábado, transitar la casa, con remera pero sin calzoncillos y comiendo una milanesa de pollo fría, con la mano.
Esas ocasiones, en que la felicidad es una noción sutil y acogedora son extrañas a la vida en pareja.

A cambio, el matrimonio te ofrece desayunos con cara de orto y tostadas quemadas.
Va a ocurrir cuantas veces lo intentes, con quien sea que lo intentes.

Prueba

Hay fotos que de tan obvias, dan un poco de bronca. Ese puente que te lleva a ninguna parte; El cielo desgarrado y la compulsión de la naturaleza por las analogías descriptivas; porque hay hombres que se saben puentes absurdos con un cielo enmarañado de fondo y no podrán evitar pensar en una mujer que los amó y no supieron amar y en las oportunidades que dejaron atrás, en todas las veces que no fueron felices, en todos los hombres que no fueron ni serán.

Pero,  al final entenderán (quizás no) que los puentes no son solo para cruzar, si no también para ver como pasa el río, que es  una forma de vivir tan grandiosa o tan nimia como cualquiera.

 

Foto del recotramilgrosso de Marian Srur.

http://marianosrur.com.ar/paisajes-al-oeste-de-chubut/


Los hombres y los barcos.

Habrá hombres a los que un barco encallado los haga sentir una melancolía lúgubre y densa como el musgo; y habrá hombres que ven el barco y se ven con una amoladora feroz arrancando verde del metal, escupiendo verde que les cae en la boca, oliendo los percebes muertos; maldiciendo la idea y esperando una pleamar; conquistando orillas y alimentándose de peces monstruosos; amando mujeres salvajes y odiando un motor que los deja a la deriva; maldiciendo el naufragio que es al final una forma de la nostalgia.Y ninguno de esos hombres sabrá al final que están unidos en una nostalgia llena de monstruos, de mujeres salvajes y maldiciones.

Deck reflections
Foto del violentísimo Hombre de acción, Mariano Srur. http://marianosrur.com.ar/en-el-mar-parte-v-barcos-abandonados/