Empty Box

Abrí la caja y estaba vacía

Sólo una caja vacía

El remitente era una mujer

Decía que me enviaba todo lo que no le dí antes,

que la llene y que se la envíe de vuelta.

Así que le envié de vuelta la caja vacía

Gran error enviar de vuelta una caja vacía.

Medio en las sombras, medio bajo la áspera luz de la luna

y descabellado como suena

crucé un valle oscuro

Tan oscuro que cuando miré atrás no podía ver de dónde había salido

no podía ver ni manos.

Ni siquiera sabía si mis ojos estaban abiertos.

En la mañana aparecí junto al mar

Y nadé tan lejos como pude

hasta que ya no pude nadar más

Y entonces floté intentando recuperar fuerzas

Y una caja vacía se acercó flotando

y me arrastré adentro.

Alex Schomburg 1953

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The killing joke

Los comics son como las tetas; se ven bien en la pantalla, pero es mejor tenerlos en las manos.

Stan “The Man” Lee

 

Con Leia Skywalker surcamos esa franja de muerte que es la ruta 22 para tener una cita en la penumbra con una de nuestras historias preferidas. Leí “The Killing Joke”  antes que ella naciera; lo atesoré y  siendo una nenita se lo acerqué y sé por ella misma que la perturbó. Le tenía miedo a esa pesadilla en papel de un Joker homicida pero con un origen humano y cercano, rodeado de freaks psicópatas; y a la gráfica de Bolland en que predomina el negro y sobre todo (lo vi en sus ojos) a la secuencia en que torturan a Gordon. No era su momento de leer a Moore. Percibió la dimensión completa de esa historia siendo más adulta; un proceso que yo mismo he vivido con otras historias.

the killing

Anoche vimos “The Killing Joke” en el cine y es una buena peli pero apenas logra la intensidad de su versión en papel. No nos importó. Les juro que no nos importó porque sabíamos que iba a ser un tanto decepcionante; pero fuimos a celebrar que podíamos ver “The Killing Joke” en el cine en esa única función. Con Leia no renegamos de las pelis con ardillitas que hablan: podemos ver Zootopia cualquier día de la semana o una de Pixar o cualquier Chick Flick que se les ocurra, pero un acontecimiento como “The Killing Joke” casi no tiene espacio en el cine: no es negocio echar un vistazo a la oscuridad del alma. Nos vimos ahí, a sala llena, yo ansiosísimo, rodeado de adolescentes con camperas de cuero o jean y piercings,  peinados raros y gorras horribles mal puestas y todos saben menos que yo de Batman y de todo y me sentí un poco invadido porque así somos los nerds  y los cuarentones. Ya habían empezado los trailers cuando me pidió permiso uno como yo; un treintón pero cerca de los 40; (si, está bien yo soy un cuarentón más cerca de los 50); pero el tipo pasó, pidiendo disculpas, al único asiento que quedaba libre en la sala y entendí que había otro que iba a celebrar como yo. No es que me joda ser el único cuarentón; me alegra que haya otro que largue todo a la mierda un lunes a la noche y se vaya a ver una que nada que ver con su vida. Porque el tipo venía de un laburo formalísimo que le exige vestir traje y gabán oscuro y le quedaba eso maravilloso de largar todo a la pija un lunes a la noche e irse a ver una de Batman. Seguro tiene nenes chiquitos que todavía no pueden leer a Moore y yo la miro a Leia Skywalker que se pelea conmigo porque acabo de comprar una copia nueva de “The Killing Joke” y no se la quiero regalar (la original la regalé a alguien que la valora en uno de los naufragios y Leia me lo reprocha) y yo le digo “ya vivís sola pendejita; construí tu vida, hacéte tu propia colección: comprate tu propia copia o esperá a heredarla.” Y protesta porque está tan acostumbrada a todo esta pendejita y yo estoy tan feliz de que veamos “The Killing joke” que me dan ganas de avisarle al de traje que seguro tiene nenes chicos que tranqui; tranqui negro. Hoy negociaste con la mamá y largaste todo a la mierda y te viniste a ver “The Killing Joke” pero en algún momento, si tenés un poquito de suerte te van disputar tu copia. Mientras, celebremos.

tjk3

 

Sueño

 

Cuando era chico tenía una batata que se llamaba Flora. Yo le decía Genia, porque entendía todo. Se la pasaba acostada y cada vez que te miraba, tenía unos ojos acuosos y plácidos, te miraba con cara de realizada, cara de yo no tengo que ir a la escuela y nunca voy a hacer todo lo que tengas que hacer y todavía ni te imaginás, cuando termines la escuela. Yo la envidiaba pero la llenaba de mimos a la gorda, cada vez que la veía: la agarraba despatarrada en cualquier tramo de la estufa al patio y le acariciaba despacio la parte de abajo de la panza, rosada y tibia, y ella movía la cola lento, me tocaba apenas la rodilla. La panzotota no la tuvo siempre, le quedó de la vez que perdió el embarazo. Yo pensaba que le habían quedado adentro, en serio, porque quedó hecha una batata al plomo con panceta y queso crema, y por esa época más o menos yo era rubio y me teñí de negro, y después de eso ya fui castaño. Me pasaban seguido este tipo de magias.

oso

En el sueño yo tenía frío como ahora y la gorda estaba acostada en mi cama. Nos abrazábamos, me envolvía con sus patitas de Tiranosaurio Rex y una oreja de elefante me cubría un hombro. Yo le masajeaba una parte de atrás de la oreja que le hacía cerrar los ojos un segundo, dos, y me lamía, era nuestra caricia secreta. Entonces de tanto silencio sentí una incomodidad leve, sentí que tenía que decir o reafirmar algo, pero al mover la boca las palabras no me salieron, me faltaba volumen. La miré asustado, pero ella estaba con su cara de siempre: ya sabía que la quería, sabía que quería morderle cariñosamente la piel que le sobraba por todos lados y más abrazarla y más morderla, y se me abatató en el hombro y me respiró despacio, calentito, con esto me alcanza. Me acurruqué con ella pensando que quizás siempre podía hablarme la muy atorrante, pero elegía no hacerlo, y ahí nomás se quedó dormida, entendiendo todo, roncando un poquito.

 

Lucas Giayetto

Nos veamo, nos besemo

 

 

No sé para qué tengo esta esperanza,

Te juro

Pero nos veamo, nos besemo

Total…

Yo sé que estás huyendo de todo

 y está bien…

Pero nos veamo, nos besemo. Y listo.

Yo sé que conmigo un poco te olvidás

de que  tu vida no tiene sentido,

que las mañanas son un calvario

de entender que nada es tuyo

y que todo se te va…

Así que el plan es ese

Nos veamo, nos besemo.

Te juro,

yo entiendo tu drama-queen connection

Ok…

Pero nos veamo, nos besemo

porque conmigo te reís

porque soy un pavote

Y porque estoy para eso.

No pretendo otra cosa

que hacerte reír

y que nos veamo y nos besemo

Así que dejá el drama-queen bullshit afuera

en serio, acá no.

Dale, nos veamo

Y dejá que yo sea lo alucinante que soy:

Yo te bailo mientras cocino

y te canto medio a los gritos una de Donna Summer

y te cuento una de John Wayne que vi hace poco

y te llevo de las puntas de los dedos al sillón

y nos besemo.

rocket99

La mirada de los mil metros

 

 

Cuando era casi un nene

O casi un joven

Leí que los hombres que combaten

adquieren la mirada de los mil metros.

…cien guerras pelearía,

para llegar con los ojos a vos.

Para cubrir la distancia horrible

que no me deja ver tu huella en una playa

Ni tus manos en una taza de café

o tus labios en un pedazo de chocolate

Cargaría mil veces contra las baterías

Contra los kilómetros que nos separan

Pero no hay guerras suficientes

Estás a mil kilómetros

Me queda saber que de una forma triste estás en mi vida

Me queda imaginar todos los libros que podríamos compartir en silencio

Las películas que vería con una mano en tu estómago

y la otra adormecida bajo tu cuello

Sé que habría helados al atardecer

Y  que tendría tus pies en mi regazo

envueltos en medias gruesas y una frazada

en el invierno que no queremos que termine.

Estás a mil kilómetros

Y no está tan mal

Porque al menos estás en mi vida

De una forma lenta y dulce

que no se va a terminar nunca.

Estás lejos,

Ok…

Pero estás

Porque viste que están eso que están

pero es como si estuvieran en Marte.

Por eso te quiero a vos

Porque siento que puedo decir

“Scotty… beam up”

Y encontrarme con vos para tomar un café enorme

Para charlar mirando el sol en el otoño

la luna en el verano

Y la lluvia en el invierno.

Porque estás lejos

Pero estás.